7 de febrero de 2016

ESTACIONES EN DOMINGO






La estación está triste
los domingos por la tarde.

Siempre hace frío,
aunque mis ojos arden.

Llueven gotas de pena
y mi corazón, amor,
cuando te vas
se queda tan solo
que aunque la distancia
aumente a ti se encadena.

Conduzco despacio, los
semáforos en rojo
me guiñan los ojos;
y los míos se empañan
con el dolor de las lágrimas.

La carretera está casi vacía
a estas horas
y escucho canciones
que no sé de qué hablan.

Y cuando llego a casa
la encuentro vacía;
las habitaciones me hablan
de ti, pero cada estancia
está fría.

Y allí, abandonada,
hay una camisa.

Huele a ti, la acaricio
despacio y sin prisa.

Esta noche velará mi sueño
y tu aroma, amor,
hará que me duerma
abrazada a tu ausencia
y te sienta aunque estés lejos.

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