14 de febrero de 2016

MIEDO







A veces el miedo se
parece a un cuervo
de negras plumas
que se asienta en
las entrañas y acaba
con tu calma, se
lleva tus ilusiones
una a una.

Es un animal voraz
que no entiende de
razones, se alimenta
de tu corazón y te
deja hecha jirones.

Te roba el sueño,
la paz, hasta las
palabras se lleva
y te deja seca
como la tierra
cuando se hace de
rogar la primavera.

El miedo se parece
a un cuadro
expresionista, sólo
tiene fealdad y
te hace ver hasta
lo que sabes que es
imposible que exista.

Y piensas mil cosas,
hasta que la cabeza
te estalla, y te niegas
a creer que la vida
te enseñe tan
duramente su mala cara.

Y es entonces, cuando
en un doloroso duermevela
llegan las ocho de la
mañana y le abro la
puerta al Miedo y entra
el Amor por la ventana;
con una simple frase,
con apenas dos palabras.

Y de puro contento
bendigo al sueño,
al mar, a la lluvia,
hasta al relámpago
y al trueno.

Y siento ganas de bailar,
de saltar, de correr,
porque el Miedo se ha ido,
y todo, amor mío,
vuelve a estar bien.

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