29 de febrero de 2016

PALMO A PALMO






Vuelvo a casa, amor,
y aunque como siempre
está vacía, no me
encuentro sola y,
como antes, perdida.

Porque de alguna manera
has sabido cómo
coser tu alma a la mía,
y cada estancia me
trae tu aroma, en cada
rincón noto tu presencia;
tu manta en el sofá,
el perro que olfatea
esperando que vuelvas.

El limonero te extraña,
me pregunta cuánto durará
tu ausencia,
y yo le cuento que
nunca te has ido,
porque quien ama
de verdad no se
se aleja,
tan solo está ausente
para que se ame
la ausencia con delirio,
como se ama lo que es eterno,
quizá lo que está prohibido.

Puede que amar así sea
un pecado; pero lo que sí
se es que no es un
martirio; más bien
un gozo desmedido que me
llena el corazón de
ansia porque llegues
de nuevo y al descansar
en tus brazos me
olvide del frío.

Voy a beberte despacio,
a deleitarme en tu boca,
mis labios te dibujarán
palmo a palmo y
mis dedos, amor,
escribirán versos en
tu pecho, versos
de sangre y de fuego,
versos hechos para
quemarse en tu cuerpo.

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