26 de febrero de 2016

SENTIRME VIVA







Amar no tiene tiempo, amor,
ni medida.

Se ama a borbotones, se
ama como te nace
cuando ves a quien
amas con la mirada
encendida.

Quizá porque no hay
tiempo, ni momento
ni medida, ahora
amo a ese niño
de rodillas sucias
y todavía ileso
de la vida.

Porque la vida, amor,
como todo lo bello,
tiene su punto cruel
y a veces casi
nos gana la partida.

Pero yo aquí, ahora,
en la dulce comodidad
de mi cocina,
mientras fuera el agua cae
en un diluvio salvaje
de furor y también
de armonía,
aquí, amor, yo
amo al niño de rodillas
sucias y al hombre que
conozco y que con cada
palabra, con cada verso
y cada beso me entrega el
más dulce regalo:
volver a sentirme viva.

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