13 de marzo de 2016

DESATINOS





Algunos días amanecen negros
como el ala de un cuervo,
como el alma de un asesino,
como el destino de un suicida,
como una mañana en el Infierno,
como la piedra negra
que me corta el camino.

Días de acero en los que
todo se ve torcido,
y cuando miro el espejo
hasta mi rostro
se ha perdido.

En esas mañanas quiero
que el mundo se hunda,
que una nube negra
de hierro fundido
me cubra el alma
de golpe y me evite
seguir imaginando
desatinos.

Que un manto cubra
mi pelo y que
me venden los ojos,
que mis oídos se cierren
con tapones de cera
para que no pueda
escuchar más cantos
de sirena.

Que se acabe el día y tal
vez al final me pueda
llegar una paloma mensajera
que me traiga noticias
y me diga que ya
por fin será primavera.

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