19 de abril de 2016

CON LLUVIA, VIENTO O SOL





Piso una hoja.
Se resquebraja, y el
ruido me entristece,
amor, como si fuera
una mortaja que
me envuelve en silencio
y tira de mi hacia
un agujero negro.

Duele la ausencia
y hasta tu sombra,
en la oscuridad de la noche,
se hace huidiza y no
quiere abrazarse a la mía,
aun a pesar de mis ruegos
me huye, amor,
se escapa, avanza y
me hace un guiño
desde lejos.

Y cuando todo se hace
más triste y oscuro,
con el nuevo amanecer
me llega, en la distancia,
en un murmullo, tu voz,
y un poema tejido
para mi, sólo para mi,
y ya se escapan por
la ventana todas las
penas, ya es casi verano, amor
ya están rotas las cadenas.

Y salgo a bailar descalza,
a celebrar la primavera;
me siento tan ligera, amor,
que no importa que llueva.

Nueve días...no son nada,
el tiempo no existe,
quemaré la distancia.

Mi mirada se ilumina,
me has acariciado
con tu voz esta mañana.

Y mientras conduzco
hago planes, tantos
que llenarían varias
semanas, y le hablo
al perro de ti;
el me dice a todo
que sí mientras
se lame las patas
y se enrosca más en
tu manta.

Con ojos tiernos me
dice que te está oliendo
y que no quiere salir.

Le entiendo. Yo también
voy al armario, agarro
tu camisa y como Brandy
olisqueo en ella tu
cuello, y me quedo a esperarte,
amor, con lluvia, con
viento o con sol.



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