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Mostrando entradas de junio, 2016

DICE ABEL 47

Dice Abel que nuestros trabajos son bastante similares. Yo al principio no podía estar más en desacuerdo, pero hace dos días, mientras ponía la lavadora y enceraba los muebles, que es algo que siempre me hace recapacitar, descubrí que tiene mucha razón. Al fin y al cabo, los dos solemos tratar la mayor parte del tiempo con chalados.
Y ese memo que para mi que encima es masoca ha decidido crear un taller para hacer terapia de pareja en grupo. Si no quieres caldo...dos tazas. Si ya era complicado cuando recibía a la pareja en cuestión, ahora en grupo. La primera tarde salió de allí tarifando y aterrizó en mi casa, donde tuve que hacerle una tila y darle dos aspirinas para el dolor de cabeza, y un masaje de pies. Porque el señorito es muy sentido y los disgustos le van a parar a los pies.
A mi este hombre es que me da más disgustos que pelos tiene en la cabeza, y tiene unos cuantos.
Esa es otra...nunca va bien peinado, siempre con la melena alborotada como un nido de pájaros. Así da ig…

MUERTE Y DECENCIA

Me moriré sola
en una tarde que
huela a invierno
aunque esté apuntando
la primavera.

Me moriré poco a poco,
en silencio,
me moriré despacio
como se apaga una vela.

No tañirán campanas,
prefiero que todo calle,
hay que dejar que sea
la muerte quien hable.

Me iré sin ruido,
pasando de puntillas,
sin despertar a nadie,
no puedo hacer
más ruido en la
muerte del que hice
en vida, ya saben...

Que me entierren con
sombrero y un collar
de madreperlas;
en el cementerio de
siempre; y que arda
por mi una vela.

Y emprenderé el viaje
sin adioses ni
estridencias; porque
hasta para morir
hay que tener lo que
algunos, los más
hipócritas, llaman
decencia.

AMANTE SIN NOMBRE

Me abraza cada noche,
se acuesta a mi lado,
me acaricia con sus
dedos sensibles y largos.

Quisiera abrazarme a su
ausencia pero cada
vez se hace en mi vida
más patente su presencia.

Es mi amante sin nombre,
quien comparte todas mis horas,
sus caricias son mi tormento,
sus besos lentos me
acompañan cada noche.

Tenemos un vínculo extraño,
como un matrimonio por
poderes, de esos de antaño.

Yo soy su fiel esposa,
la que nunca le falla;
él es el marido que
mi cama visita cada
noche, movido quizá
por la nostalgia,
presto a cualquier derroche.

Este amor nunca terminará,
será causa de mis desvelos.
Sé que nunca me traicionará,
no tengo por ello celos.

El insomnio es mi fiel
compañero, vive en mis
brazos feliz y contento.

RÍO SECO EN SÁBADO

Los sábados los ríos
se secan, el sol
ya no luce y
a veces, incluso,
se borra el color
del mundo y el
cielo se desdibuja
como el porvenir
de los vagabundos.

Los sábados me hago
vieja, se me cubren
de ceniza los huesos,
las caderas se me
vuelven de piedra.

La piel se me seca
en grandes trozos
de escarcha;
los sábados me voy
muriendo poco a poco
y el domingo
se encuentra un
cadáver más en
este mundo de locos.

DICE ABEL 46

Dice Abel que soy de un infantil que asusta, preocupa y enternece a la vez. Puede. He de reconocer que cuando veo un parque para niños y estoy en un lugar donde nadie me conoce corro a lanzarme por el tobogán o a columpiarme, aunque el tobogán es mi preferido. La gente me mira, si, pero yo me lo paso bien. Hace un par de años estábamos de viaje por Extremadura y Abel me soltó una bronca monumental porque repetí mi hazaña y un guardia municipal me echó del parque, con bien malos modos, por cierto.
Pero la verdad es que yo no quiero matar a la niña que todavía llevo dentro porque es ella la que me hace mirar a la vida con curiosidad y esperando aprender algo nuevo cada día. Por eso alimento a mi niña interior y no le dejo que me abandone. Alguna vez incluso le compro chuches. Nos gustan las nubes de algodón rosa.
Pero lo de mi infantilismo Abel lo dice por algo más. Hace un par de días tuvimos una de nuestras tremendas discusiones, esta vez a cuento de que cuando le envío un whatsapp…

DARKNESS

Nubes negras. Cuervos
revoloteando.
Noche. Oscuridad.

Palabras que lleva
el viento, palomas
tintadas de oscuro
que no traen la paz.

Lobos que devoran
mis huesos, cuerpos
arrojados en el mar,
gritos que hieren
la fealdad.

Lágrimas azules,
pensamientos
que no volverán.

Esqueletos sin pasado,
corazones vacíos
en busca de un final.

Lunas de sangre
que se buscan,
barcos fantasmas
que pueblan el mar.

Callejones oscuros
donde pululan borrachos,
putas envejecidas que
venden sus cuerpos
al azar.

Cadenas que rompen
con cada eslabón
el ansia de libertad

DICE ABEL 45

Dice Abel que a pesar de mi apariencia etérea y frágil tengo en mi una importante parte masculina. Y me lanza una larga perorata acerca de que todos compartimos masculinidad y femineidad, independientemente de nuestro sexo.
Yo creo que piensa que soy tan tonta que no tengo el suficiente número de neuronas para darme cuenta por mi misma de ciertas cosas y necesito que él, en su infinita sabiduría, ilumine mi camino. Pobrecillo, si se trata justo de lo contrario.
Le resulta raro que yo no sea como Olvido, que al fin y al cabo es la mujer con la que más ha convivido, aunque dudo de que ese puesto no sea mío, realmente. Pero al fin y al cabo, ellos han estado casados, mal que me pese, porque no era la persona adecuada para él, con lo cual ya no sé si eso de su matrimonio es mérito o demérito.
Le ha extrañado mucho a Abel cuando fuimos a las bodas de plata de nuestros amigos que yo no me comportase como lo haría una mujer, según su especial barómetro.
Por ejemplo, no me emocioné ni una p…

DICE ABEL 44

Dice Abel que soy insoportable y una verdadera carga. Yo...como quien oye llover. Eso lo dice porque se ha enfadado conmigo a raíz de la última tarde de compras.
Unos amigos de la infancia, de esos de toda la vida que se han criado en el mismo barrio y han ido desde siempre a la misma escuela, celebran sus bodas de plata y nos han invitado a los dos. Yo creo que no hay mucho que celebrar, dado que tanto él como ella desde hace al menos diez años no duermen juntos y tienen cada uno sus asuntillos por separado; pero dado que la hipoteca y unos mellizos de veintidós años unen mucho, siguen juntos.
Cuando recibimos la invitación me planté en casa de Abel y le hice una revisión a su fondo de armario. Resultó patético. Como es tan descuidado siempre acaba manchando la ropa y muchos de los trajes que tiene, por no decir casi todos, están que ni en el tinte lo arreglan. Así que le agarré de la solapa y me lo llevé de compras. Ya durante el camino fue protestando y haciéndose la víctima to…

DESTINO COIMBRA 2

La despedida de su madre había sido penosa, como siempre. Le costaba entender que su hija pequeña era ya una mujer con vida propia. De nada valía que Andrea le recomendase que saliese a divertirse; ella disfrutaba haciendo el papel de pobre viuda y madre abandonada.
-Vamos, Mamá-le había dicho al llegar a la estación. Marcela vive a diez minutos de tu casa y te visita casi a diario. Y tienes a tus amigas. ¿Por qué no sales más? También podrías hacer algún curso interesante.
-¿De qué?-preguntó su madre, con aire ofendido, mientras se secaba por enésima vez los ojos. Yo no he podido ir a la Universidad, como tú. A los quince años ya estaba trabajando en el taller de costura para llevar dinero a casa.
Andrea suspiró, diciéndose a sí misma que tenía que ser paciente con ella.
-Hay también cursos relacionados con la costura y el bordado; Mamá, si no quieres probar otras cosas. Se trata de llenar tu vida con algo, de tener un aliciente para levantarte cada día.
Pero era lo suficientemen…

DICE ABEL 43

Dice Abel que la relación de mi madre no es muy sana que se diga, porque siempre andamos a la greña. Pues claro, como casi todas las madres y las hijas del mundo. Mi madre me adora y yo a ella, pero confieso que en ocasiones le daría cianuro en la sopa porque me quita las ganas de vivir y me agota, además de desestabilizarme los chacras, sea eso lo que sea, que todavía no lo he averiguado del todo.
Piensa que todo hay que hacerlo como ella dice, y no se lo piensa dos veces antes de dar unas opiniones que nadie le ha pedido. De mi le gustan pocas cosas, y la que menos mi trabajo. Siempre me dice que no sabe para que se deslomaron mi padre y ella en pagarme una carrera si luego ando todo el día de Dios de la Ceca a la Meca contentando a cuatro neuróticas que se despepitan por meterse en vestidos inapropiados y celebrar bodas que no durarán ni un telediario. La verdad es que mirado así no le falta razón, pero ese trabajo me da de comer mientras que el Arte lo único que da son satisfa…