29 de junio de 2016

DICE ABEL 47



Dice Abel que nuestros trabajos son bastante similares. Yo al principio no podía estar más en desacuerdo, pero hace dos días, mientras ponía la lavadora y enceraba los muebles, que es algo que siempre me hace recapacitar, descubrí que tiene mucha razón. Al fin y al cabo, los dos solemos tratar la mayor parte del tiempo con chalados.
Y ese memo que para mi que encima es masoca ha decidido crear un taller para hacer terapia de pareja en grupo. Si no quieres caldo...dos tazas. Si ya era complicado cuando recibía a la pareja en cuestión, ahora en grupo. La primera tarde salió de allí tarifando y aterrizó en mi casa, donde tuve que hacerle una tila y darle dos aspirinas para el dolor de cabeza, y un masaje de pies. Porque el señorito es muy sentido y los disgustos le van a parar a los pies.
A mi este hombre es que me da más disgustos que pelos tiene en la cabeza, y tiene unos cuantos.
Esa es otra...nunca va bien peinado, siempre con la melena alborotada como un nido de pájaros. Así da igual que yo le elija ropa elegante, que va siempre hecho un Adán.
Pero volvamos a la terapia de parejas. Resulta que han coincidido allí dos parejas que se habían puesto los cuernos...el marido con la mujer ajena, y claro...los cuatro le alborotaron el gallinero, los hombres se liaron a mamporros y faltó el canto de un duro para tener que llamar a los GEOS. Me lo contaba mientras yo le masajeaba los pies y le daba crema hidratante, que tiene unas durezas que parece un caballo; y no pude evitar partirme de risa. Pues el desagradecido se enfadó conmigo...encima. Si es que no es más tonto porque no entrena. ¿A quién se le ocurre echar leña al fuego? Yo no entiendo como han podido darle el título de psicólogo, si no sabe hacer la O con un canuto.
Pero como tenía que pedirle ayuda para la operación CAROLINA GO HOME...me disculpé, con la boca pequeña, claro. El viernes haremos una cena para celebrar el cumpleaños de mi madre, y voy a invitar también a la madre de Abel y a unas cuantas amigas de ambas, a cada cual más elegante y campanuda. Cuando vean los modales de la niña se quedarán aterradas y mi hijo lo notará. Y con lo snob que es, a pesar de que lo quiere disimular...empezará a cansarse de su novia poligonera. Y si no...al tiempo. Como que me llamo Isabel que esta relación me la cargo.

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