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Mostrando entradas de julio, 2016

MORTAJA

Me abraza el sábado
con su negrura de plata,
me arranca destellos
azules del alma
y hace que sienta
el corazón como una
vieja máquina
de acero y hojalata.

Sábado lento y gris,
con demonios que me
acechan y me roban
el alma; los mismos
que me envuelven en
tristeza, como una
raída mortaja
que acaricia mis
huesos y los cubre
de una pátina de
abandono y desesperanza.

UNA ROSA, DOS ROSAS, UN BRANDY

Ayer fue un día de amistad. Café de los jueves, como viene siendo costumbre, con una de mis Rosas; cena y velada agradable con otra Rosa, en este caso una que formó parte de mi infancia y juventud y que ha sido la hermana que no tuve. Diez largos años sin vernos, pero siempre al tanto de lo que sucedía en nuestras vidas.
Sin embargo, nos hacía falta una cena a solas, con tranquilidad, para hablar de sucesos, de vivencias, de cosas buenas y malas…también para recordar a su padre y al mío, que ya no están, y transportarnos a la ilusión de los quince años, cuando no sabíamos lo que era la vida y hacíamos planes; ignorando también que planear es perder el tiempo porque al fin tenemos que jugar las cartas que nos reparten y no las que nosotros hubiésemos deseado. El secreto está en disfrutar de la partida, o quizá aprender de Kavafis, una vez más, y darnos cuenta de que llegar a Ítaca no es lo importante, sino que lo placentero es el viaje y los posos que nos deje en el alma; o quizá cic…

CALOR AZUL

Días de espera,
de calor azul,
de humo velando
la mirada, de un
hambre de mar y
de montaña.

Montañas azules
que se pierden
en el tiempo,
arena dorada que en
sueños me recorre
el cuerpo.

Hambre de volver
allí de nuevo,
a las palmeras
erguidas, al suelo
pedregoso pero
a la vez tierno.

A los molinos que giran
sus aspas al viento
a la espera de un Quijote
que guste de los camellos;
un Quijote marinero
que sepa cómo borrar
momentos.

MI NENA

Hay muchas cosas por las que tengo que dar gracias. Pero una de ellas es por mi hija. Y con esto no quiero hacer de menos a ese señor de las barbas que tiene la mala costumbre de llamarme Mamá. No; una madre quiere siempre a sus hijos de igual manera, aunque sean maneras distintas, porque también los hijos lo son.
Pero una nena es…un regalo. Cuando era apenas un bebé la vestía con lacitos y volantes y lo que me daba la gana. Ahora estoy advertida de que cuando tenga una nieta me está prohibido repetirlo. Vale, acepto pulpo como animal de compañía.
Una hija, con los años, se convierte en una igual. Y te cuenta cosas; a veces más de las que desearías saber. Pero da igual, ella te las cuenta, y con razón. Porque una amiga puede dejar de serlo y traicionarte; pero una madre es para siempre.
Y a veces es ella, la nena, la que te hace de madre. Porque comes mal, porque no manejas bien tu vida o porque de repente te sientes superada. Y entonces descubres que aquella cosita a la que dabas …

JUEVES NEGRO

Me gustan las ironías y hasta los textos satíricos, pero odio la falta de respeto y sobre todo opino que la ignorancia es muy atrevida.
No sé qué isla habrán visitado las mentes preclaras de "EL Jueves"; desde luego no puede ser la misma que yo considero mi casa y en donde he vivido veinticuatro años y he criado a mis hijos.
Por si no lo saben, señores míos, Fuerteventura está muy cerca de la costa africana, con lo cual paisaje y clima son bastante parecidos. Imagino que esta gentecilla si va al Sahara y hay una tormenta de arena se pondrán contentísimos y hasta cantarán fandangos; pero sin embargo hacen aspavientos cual damisela victoriana por un poquito de viento y de arena. ¡Nenazas! Sí eso viene de maravilla como peeling facial y corporal.
Tampoco es verdad que se carezca de servicio de autobuses, aunque podría ser mejorable. Pero el transporte público existe.
No entiendo como pueden meterse con los majoreros, que son un pueblo amable, hospitalario y con costumbres anc…

LIBERTAD

Cuando no esperes nada,
cuando tu corazón despojado
de deseo vuele libre
sin ataduras del pasado,
sueños de futuro y ni
siquiera la certeza
del ahora...
cuando hayas enterrado
bajo una losa de
cemento la esperanza
y te afanes tan solo
en que el aire
llegue a tus pulmones,
puede que entonces te
llegue un atisbo del
difícil despojo
que significa la Libertad.

DESCUBRIENDO

Ya no soy joven ni guapa. Quizá lo segundo nunca lo he sido, aunque las niñas de quince años tienen todas su aquel, incluso yo.
Ahora tengo arrugas y la ley de la gravedad ha hecho que se me caigan muchas cosas. No es que no me fastidie con jota el reconocerlo, pero también tengo que confesar que cada arruga e incluso cada estría la luzco con el mismo honor que el soldado sus heridas y cicatrices de guerra.
Yo también, en cierta medida, soy y he sido un soldado, en lucha con la vida, como todo el mundo. Y esa vida me ha herido. Pero cada herida me ha hecho más fuerte y quizá porque he sufrido sé que puedo sobrevivir a casi cualquier cosa. Excepto a perder a mis hijos. Eso no admite dudas. Creo que fue Tucídides quien dijo que la guerra era cruel porque en tiempos de paz los hijos entierran a sus padres, y en tiempos de guerra son los padres quienes entierran a sus hijos.
Como dice la canción, yo he jugado y juego con las cartas que me han repartido. Y lo hago como mejor sé. Y con s…

CASAS Y COSAS 1

En las noches solitarias y tristes le llovían los recuerdos. Como esa lluvia lenta y pausada que nos deja el corazón lanceando al viento. Era una casa baja, con el tejado mal cubierto con tejas que seguramente en los raros inviernos lluviosos de la isla dejarían colar el agua como una cesta de esparto. Estaba mal encalada y el cierre era irregular y hecho por manos torpes. Pero a ella le gustaba. Cada vez que pasaba por allí le parecía como un oasis en medio del desierto, con sus palmeras verdes y su buganvilla. Nunca la había visto por dentro, pero se la imaginaba: un patio central y todas las habitaciones girando en torno a él. Un patio poblado de adelfas, hibiscus y geranios. Y quizá desde la cocina pudiese verse la montaña que se elevaba, enhiesta y orgullosa, detrás de la casa. Una montaña que al atardecer se veía preñada de azul, como las colinas africanas a las cuales pertenecía. Y toda la vieja casa rodeada de tierra seca y árida, esa tierra de dudosa fertilidad a la que ell…

GLASS

Soy tan frágil como
el cristal, por eso
temo que me rompan
y que no pueda
reunir los trozos jamás.

Llevo una armadura
que me pesa
y no me deja respirar;
a veces quiero despojarme
de ella, pero me da miedo
salir de mi mundo
negro y sin luz.

Temo no poder pegar
los pedazos, tal vez
el pegamento no baste
y me quede rota,
como clavada
a una cruz.

Por eso me encierro a oscuras,
estoy condenada en mi
mundo negro, cerrado
y sin luz.

DICE ABEL 48

Dice Abel que a veces siente cierto pudor de ir por la calle conmigo. Santa Úrsula bendita...si debería ser al contrario, que siempre va hecho un Adán y no hago obra de él. Esto lo dice porque finalmente convencí a mi madre para que cambiase la cena de su cumpleaños por un almuerzo y fui vestida para la ocasión. Buscamos un restaurante con una preciosa terraza al lado del río. Hacía un día precioso y muy soleado y llegué del brazo de Abel con un vestido blanco de encaje, con cinturón, cartera y zapatos rojos, amén de una pamela de rafia con lazo rojo a juego. Completé mi toilette con guantes y una sombrilla de encaje que me costó un Congo. La verdad...elegí el atuendo porque me gustaba pero también porque adoro provocar, y sabía que mi madre y la dichosa Carolina se quedarían epatadas, aunque por bien distintos motivos. La primera porque opina que ya no tengo edad para vestirme de princesita y de nada vale que le diga que es más bien estilo “lady” y la segunda porque piensa que soy u…

SANTA ISABEL DE PORTUGAL

Yo no es que sea muy de celebrar santos, la verdad, pero mi santa, con permiso de la de Hungría, también muy buena mujer, qué duda cabe, es la de Portugal.

Si, Santa Isabel de Portugal, a la que arrancaron de sus tierras aragonesas y casaron cuando era una adolescente con el disoluto don Dioni de Portugal. Nada más llegar a Coimbra se dio cuenta la pobre criatura de que su matrimonio no iba a ser un lecho de rosas. Al contrario, su marido le ponía los cuernos con todo aquello que llevase faldas y se moviese. No sabemos si le costó mucho o poco aceptarlo; si lloró mucho o mantuvo la compostura... Pero en todo caso reaccionó como lo que era...una señora y una reina. No hizo aspavientos, y se mantuvo siempre en su sitio. Educó a sus hijos de la mejor manera que supo y pudo y ante los devaneos de su señor marido...reaccionó de la mejor manera posible. Cada vez que nacía un bastardo real en algún rincón de Coimbra y aledaños la reina mandaba a alguna de sus damas a recoger al bebé y le c…