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JUEVES NEGRO





Me gustan las ironías y hasta los textos satíricos, pero odio la falta de respeto y sobre todo opino que la ignorancia es muy atrevida.
No sé qué isla habrán visitado las mentes preclaras de "EL Jueves"; desde luego no puede ser la misma que yo considero mi casa y en donde he vivido veinticuatro años y he criado a mis hijos.
Por si no lo saben, señores míos, Fuerteventura está muy cerca de la costa africana, con lo cual paisaje y clima son bastante parecidos. Imagino que esta gentecilla si va al Sahara y hay una tormenta de arena se pondrán contentísimos y hasta cantarán fandangos; pero sin embargo hacen aspavientos cual damisela victoriana por un poquito de viento y de arena. ¡Nenazas! Sí eso viene de maravilla como peeling facial y corporal.
Tampoco es verdad que se carezca de servicio de autobuses, aunque podría ser mejorable. Pero el transporte público existe.
No entiendo como pueden meterse con los majoreros, que son un pueblo amable, hospitalario y con costumbres ancestrales que han sabido conservar a través de los años y que no han perdido a pesar de que acogen a todo el que viene de fuera con los brazos abiertos.
Y ya para colmo de males...no les gustan las papas arrugás con mojo... Lo dicho, ¡nenazas y encima con mal gusto gastronómico! Dejadme a mi todas las papas con mojo, que dárselas a ellos es como arrojar margaritas a los cerdos.
Anteponer el Caribe a las islas es así como de paletos provincianos que no saben disfrutar de lo suyo propio y van a mirar lo del vecino. Fuerteventura tiene unas preciosas playas que nada tienen que envidiar a las del Caribe, y por supuesto están limpias y relucientes, con una arena fina y dorada como nunca he visto.
Y sobre todo...hay seguridad y tranquilidad. Uno puede pasear a cualquier hora sin temor a que le atraquen, le den una paliza o le maten.
Así como se nombra Hijo Predilecto, es una pena que no se pueda nombrar a estos señores, por llamarles de alguna manera, Seres Deleznables.
Lo dicho...no está hecha la miel para la boca del asno.

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JOHNNY Y JUNE

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ESPERA

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abriendo una veta
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en la tierra, en la
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la primavera, verde
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de flores hermosas,
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que no huelan a
amenaza.

¿POR QUÉ ESCRIBO?

Hace poco me preguntaba para qué escribir. Hoy quiero saber por qué escribo, cual es el motivo que me lleva a esto que hago a diario. Desde hace ya mucho tiempo sé que así como hay gente que necesita, para sentirse bien, hacer deporte, o cantar, o bailar, o coser… yo necesito escribir. Pero además, pensando y analizando muchas cosas me he dado cuenta de que para mí el escribir se ha convertido, además de en una importante terapia, en un acto de poder y de soberbia.
Si…mal que me pese reconocerlo, es así. Yo no soy por naturaleza una persona a quien le guste mandar o controlar. Tampoco me gusta estar del lado contrario; es decir, odio que alguien me diga lo que tengo que hacer. Mi lema siempre ha sido “vive y deja vivir”. Pero esto de escribir tiene tanto encanto porque me permite jugar, por un momento, a ser Dios.
Cuando escribo una novela o narro un cuento, no importa la extensión de lo que escriba, estoy creando personajes, dando vida, interviniendo como mano ejecutora en la cade…

PALABRA

Poco hace falta;
una luna desnuda
que en la noche se alza,
un silencio entre líneas
pintadas, la radio que suena
con asesinos en serie, con
extrañas amenazas...
Un rayo de luz que
me baña las manos
abandonadas, manos triste
que no tocan nada.

Tal vez, amor, todo
es triste y oscuro
ahora que hablas.

Pero a mi me basta
una sola palabra,
tan solo una,
dicha en voz baja.

Y entonces el sol
brilla como si
estuviera naciendo
la mañana.

Ha amanecido de pronto,
la noche ha hecho
la maleta al país
del Olvido, mis manos
se visten de esperanzas
aladas; me cubro de risa
de nuevo, y mi corazón,
amor, vuelve a ser, como
siempre, tu cama.

CONFÍO

Llévame de la mano
por campos nevados,
hazme ver la luz de
la luna que asoma
entre torres de aurora,
quémame en tus brazos,
déjame oír junto a ti
el mar que asoma
entre los recovecos
de una caracola.

En ti confío, noche
y día, mañana y tarde,
invierno y verano; a tu
lado camino
con el viento
acariciando mi cara,
y cada vez que
te digo que te amo
la bruma del norte
me susurra que avanzamos
despacio, que el camino
es arduo, pero merece
la pena pararse a labrarlo.