30 de julio de 2016

MORTAJA





Me abraza el sábado
con su negrura de plata,
me arranca destellos
azules del alma
y hace que sienta
el corazón como una
vieja máquina
de acero y hojalata.

Sábado lento y gris,
con demonios que me
acechan y me roban
el alma; los mismos
que me envuelven en
tristeza, como una
raída mortaja
que acaricia mis
huesos y los cubre
de una pátina de
abandono y desesperanza.

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