4 de julio de 2016

SANTA ISABEL DE PORTUGAL



Yo no es que sea muy de celebrar santos, la verdad, pero mi santa, con permiso de la de Hungría, también muy buena mujer, qué duda cabe, es la de Portugal.

Si, Santa Isabel de Portugal, a la que arrancaron de sus tierras aragonesas y casaron cuando era una adolescente con el disoluto don Dioni de Portugal. Nada más llegar a Coimbra se dio cuenta la pobre criatura de que su matrimonio no iba a ser un lecho de rosas. Al contrario, su marido le ponía los cuernos con todo aquello que llevase faldas y se moviese. No sabemos si le costó mucho o poco aceptarlo; si lloró mucho o mantuvo la compostura... Pero en todo caso reaccionó como lo que era...una señora y una reina. No hizo aspavientos, y se mantuvo siempre en su sitio. Educó a sus hijos de la mejor manera que supo y pudo y ante los devaneos de su señor marido...reaccionó de la mejor manera posible. Cada vez que nacía un bastardo real en algún rincón de Coimbra y aledaños la reina mandaba a alguna de sus damas a recoger al bebé y le criaba como si fuese hijo suyo. La corte se deshacía en elogios hacia la reina. Debía de tener un corazón de oro para reaccionar de esa manera. A mi no me cabe la menor duda, pero además era lista, muy lista. Era impensable que tomase venganza contra el zángano de su marido, así que se vengaba de las que cedían a los caprichos del rey, obviando quizá que a ver quien era la guapa que se atrevía a darle calabazas. El caso es que a mi no se me ocurre mayor venganza que arrebatar los hijos a sus madres y criarles con todo el amor, con lo cual la única madre a la que ellos amaban era ella.
Quizá la vida no fue justa con la pobre Isabel, pero ella se volcó en todos sus hijos, propios y ajenos, o no tan ajenos, porque al fin y al cabo eran hermanos de los que ella había parido. Y también en todos los pobres del reino, a los que daba dinero y comida a espaldas de su marido, que la acusaba de arruinarle con sus limosnas.

4 comentarios:

  1. Y a mujer tan vengativa, ¿la Iglesia la hace santa? Está claro que nunca sabre leer en renglones torcidos.

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  2. Y a mujer tan vengativa, ¿la Iglesia la hace santa? Está claro que nunca sabre leer en renglones torcidos.

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  3. Los caminos del Señor son inescrutables...aunque yo creo que la Iglesia nunca supo entrever su venganza. Yo lo veo porque soy...mala

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  4. Los caminos del Señor son inescrutables...aunque yo creo que la Iglesia nunca supo entrever su venganza. Yo lo veo porque soy...mala

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