15 de agosto de 2016

BRUMA




Hoy la bruma invade
mi casa, se cuela
entre mis flores
y navega como un
barco a la deriva
hasta rozar mi alfombra.

Y yo, que soy hija
de la bruma, de la
lluvia pequeña y
variada, de a niebla
que corona la montaña,
dejo que mi melancolía
fluya, al igual que
lo hace la Muerte
cuando deja actuar
a su libre albedrío
a la Guadaña.

La bruma me envuelve
en un manto de plata,
me recuerda a mi padre,
y a tantas esperanzas vanas.

La bruma me tiñe
de azul, quizá
porque en el espejo
se refleja mi mirada.

Me envuelve en mi
propia ausencia,
la más tremenda,
la que más dolor
entraña.

Pero me regodeo en
esta bruma suave
que vuelve mi
piel plateada,
que me lame los
pies y hace que
mi corazón siga
siendo fuerte y
minuto a minuto, lata.

2 comentarios:

  1. La bruma también me alcanza
    y me envuelve silenciosa
    pero implacable
    me hace recordar en
    sueños azules y plateados
    con ese brillo de cuchillas
    que son pesadillas que me hieren
    y otras veces me acarician en
    un juego inesperado
    Llega el amanecer y se disuelve
    dejándome abandonado
    en el espacio

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  2. Hola Gustavo, bienvenido de nuevo. Genial...por eso te he dicho hace tiempo que no dejes de escribir. Escribir alimenta el alma, y es casi tan importante como alimentar el cuerpo. Un abrazo

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