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Mostrando entradas de septiembre, 2016

DEL SEÑORÍO

Los que me conocen saben que soy aficionada a la Historia, que no historiadora; que es algo muy diferente. Siempre me ha gustado hablar con propiedad y sobre todo no darme ínfulas.
Mi interés por la Historia me lleva cada año, desde hace cinco, a los cursos de verano que se dan en Palencia. A eso se une el deseo de encontrarme con amigos muy queridos y a los que no veo más que en esas ocasiones; cosas de vivir en el “finis terrae”.
Y algo que presencié en este último curso, durante una comida, me ha dado pie a pensar en eso que se llama “señorío” y que yo creo que es como la elegancia, que o se tiene o no se tiene. Cierto que las dos cosas, el señorío y la elegancia, pueden ir a más con el tiempo y se pueden cultivar, pero no adquirir. Se nace ya con ello. Eso sí, la educación que nos dan desde la cuna, ayuda.
La escena que me tocó presenciar y vivir en primera persona y que no reproduciré, porque en algunas ocasiones es mejor pecar de discreta que de lo contrario, me hizo recorda…

CARTAS AMARGAS

Cuando se unen días
difíciles y las cartas
se tornan amargas,
de todas formas hay
que saber cómo jugarlas.

No sirve de nada
hacer trampas,
quizá tan solo
barajarlas.

Y eso hago ahora,
juego mis cartas.
Quizá no sean las
mejores, pero son
las que tengo en
la mano, y no me
es posible cambiarlas.

DESDE CERO

A veces me echo de
menos. Me extraño
por las noches y me
busco en incesantes
desvelos.

Quisiera recuperarme.
Estar conmigo de nuevo.
sentir que no me he
perdido en absurdos
devaneos.

Muchas veces me recuerdo,
Veo la niña que fui
y me muero un poco
por dentro.

Ya sé que el pasado
no vuelve, pero quiero
tener cinco
años de nuevo,
aunque sea por un
momento;
volver a sentir
ilusión,
no saber casi nada
y poder empezar
un poco menos
que desde cero.

MITAD DE NADA

¿Qué es la mitad
de nada?

Pensamientos azules
que salen de mi cabeza
y rebotan contra
la ventana.

Un aire que se ha
vuelto frío y me
araña cuando
empieza la mañana.

Septiembre es triste
a veces,
cuando la luna
no cabalga en
su corcel de plata,
cuando el silencio
es eterno y huye
la luz de mi
mirada.

Entonces me pienso.
Y las horas del día,
todas ellas, se
vuelven amargas,
me tiñen el
alma de negro y
una nube me cubre
cual cruel amenaza

POESÍA DE DOMINGO

Los domingos están vacíos
aunque a veces se llenan
de penas, de palabras
lanzadas al viento, de
pensamientos que van
dejando su huella.

Días de cafés tardíos,
mañanas oscuras de
niebla en la sangre
y hiel en las venas.

Tardes que se arrastran
como el peso
de una condena;
son días de lluvia
de fuego, momentos
en que se siente
el peso de las cadenas
y el condenado advierte
que nunca terminará su pena.

Que esa cárcel sin barrotes
se beberá su vida
con la fruición de
un vampiro y la avidez
de un banquero
que pretende hacer
negocio con ella.

VOLVER

Volver a las montañas
azules, al mar en calma
y a un cielo limpio
de nubes.

Volver con las manos
vacías de sensaciones
amargas y el corazón
abierto al Mañana.

Volver, como en el tango,
pensando que ni veinte
ni treinta años son nada,
y pensar que es bueno
poder, todavía, levantar
la mirada.

Volver con el sol
quemándome el alma,
y la piel viva
de caricias renovadas.

Y marcharme de nuevo
pagando al salir
por sobrepeso
de recuerdos.