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Mostrando entradas de octubre, 2016

DE LA MUERTE Y LOS CONEJOS

Nunca he sabido muy bien qué es lo que se celebra hoy. Pero creo que tiene algo que ver con la Muerte. Y recordando, que es algo que a medida que cumplo años hago más asiduamente, me he dado cuenta de que mi primigenia idea de la Muerte está entrelazada con las orejas de un conejo.
No, no es que me haya vuelto loca, o quizá ya lo esté, no sé. Creo firmemente que cierto grado de locura aporta mucho a la vida de las personas.
El caso es que yo a los cuatro años no sabía muy bien lo que era la Muerte, ni qué significaba morirse. Y un buen día se murió la hermana de nuestra vecina más cercana. Que eso en una aldea de Galicia no quiere decir que viva pegada a tu casa, sino a unos sanos y recomendables quinientos metros, más o menos. Es lo mejor para querer a tus vecinos.
En aquellos tiempos no había nada parecido a los tanatorios actuales. A los muertos se les vestía con sus mejores galas, se les ponía en una cama con las mejores sábanas bordadas y esas colchas buenas que se guardaban p…

COSTURAS

Átame a ti
con puntadas de plata,
con vainica o bodoque,
pero haz que
estemos juntos, con
un sentimiento tan
nuestro que nadie
en el mundo
lo toque.

Pídeme que te
rasque la espalda,
que te despierte
por la mañana; yo te
pediré que cada
noche me cuentes
cosas al oído
para que me pueda
dormir enroscada
en tu latido.

Deja que te acaricie
el pelo, que mis
dedos sean tu peine
y mi corazón haga
realidad tus sueños.

Tómame de la mano,
caminemos juntos,
y encontraremos
a la vez el sendero;
echaremos un ancla
y sabrás entonces,
amor, cuán sencillo
es entender lo que
te quiero.

SOLITUDINE

La soledad tiene
unos dedos tan largos
que siento en
la noche su abrazo
frío y amargo.

Sus besos duelen,
su aliento hiere,
y cuando me
habla al oído
algo se me
rompe por dentro
y se van de mi
vida cosas que
antes tenían
sentido.

La soledad es
una amante
celosa,
esa que requiere
cada uno de
tus huesos, que
se bebe tu sangre
y que sabes que
será capaz de
pedirte
cualquier cosa.

Es ladina
y retorcida;
se enrosca
en mi cuello
y su abrazo
nunca afloja.

Cualquier noche
negra y silente
se instalará conmigo
y se quedará
para siempre.

PUNTOS DE SUTURA

Necesito puntos de sutura.
Que me cosas el alma
Y no quede resquicio
Sin una puntada.
No importan las cicatrices,
Serán como las de un
Soldado en la batalla.
No me importa que
Duela, pero cóseme
El alma, que se una
A la tuya de la
Manera que quieras.
Piénsame a las dos
De la tarde, o quizá
A las cuatro;
Pero piénsame, amor.
Cierra los ojos y haz
Mentalmente mi retrato.
Que tus dedos recorran
Mi boca, que se detengan
Con suavidad en los
Labios; traza un corazón
En mis mejillas y haz
Con tus caricias, amor,
Que vuelva a ser la
Niña que fui, hace ya
Tantos años.
Y deja que yo, con
Los ojos cerrados, me
Detenga en tu pelo y en
Tu boca descanse mi mano.

NOCHES

Algunas noches, como la
de hoy, quisiera
ser joven de nuevo.

Me gustaría poder sentir
curiosidad por un
futuro incierto
y por llegar.

Algunas noches
de insomnio y pesadillas
de ojos abiertos, quisiera
tener quince años
y la ilusión sin estrenar,
como un traje de domingo,
al que con celo hay
que preservar.

Hay noches tan largas
que duran como
todo un invierno;
noches de negros
desvelos, de pensamientos
sombríos y frío
en los huesos.

En noches así, el
amanecer se ve
tan lejos que
el gusano de mi
desdicha se come
mi alma desde dentro.

RECUERDO

Le recuerdo, en los
días grises y mañanas
de invierno,
también en verano
y a veces cuando
como un pedazo
de pan, blanco y tierno.

Le recuerdo a menudo,
cuando miro mis manos,
cuando en el espejo
veo sus cejas,
cuando observo
mis pies cansados.

Le recuerdo cuando leo,
él me ha enseñado, y
también a escribir,
y a jugar con las letras;
también eso de él
lo aprendí.

Me duele su ausencia,
todavía a veces
en sueños me
llega su aroma,
me parece sentir
su presencia

La Ausencia no es
el Olvido;
tan sólo una separación
leve, tanto como lo
es un suspiro.

MAÑANAS GRISES

La mañana me
rehuye en los
días grises, cuando
la niebla me anquilosa
los huesos y las ideas
en mi mente echan
raíces
de malos pensamientos,
como caídas de un
árbol de pecado
del que has de
alejarte, según
aquellas viejas
directrices.

El café tiene
cierto sabor
amargo,y me quema
la lengua como
aquel primer cigarrillo
fumado a escondidas,
cuando el humo
era pecado, de los
peores que existen.

Ahora el pecado
ha muerto, se
ha ido lentamente
por el desagüe
de la vida, y con
él se ha llevado
muchos momentos
felices.

¿Por qué ya nadie
me prohíbe cosas?
Tanta libertad
no me deja
ser libre; más
bien me ata a
ser infeliz en
estas mañanas
grises.

LA MUERTE ME HABLA

A veces la Muerte
me habla,
lanza discursos
a mi espalda.

Unos días dice
cosas tan sin
sentido que no
sé si deseo
escucharla.

Pero otras veces
su discurso es
claro y conciso
y me siento a
su lado, la
escucho y la miro;
juro que hay
momentos en que
tengo ganas
de abrazarla.

En ocasiones la
veo bella tras
esa pose
de ser maldito.

Puede ser dulce,
hasta humana,
y tiene línea
directa con
el Infinito.

A veces la Muerte
me habla, es
verdad, y creo que hay
momentos en que lee
mis escritos.

ALFA Y OMEGA

Eres mi alfa y mi omega,
mi principio y mi fin,
mi a y mi zeta,
las cosas por las que
merece la pena
vivir.

La luz que ilumina
mi sombra, la
palabra que me da
vida, el nombre que
no se nombra.

Mi división sin
decimales, el punto
cuerdo a mi desvarío,
la locura que me
arranca risas,
mis zapatillas
cuando de repente
llega el frío.