8 de octubre de 2016

MAÑANAS GRISES





La mañana me
rehuye en los
días grises, cuando
la niebla me anquilosa
los huesos y las ideas
en mi mente echan
raíces
de malos pensamientos,
como caídas de un
árbol de pecado
del que has de
alejarte, según
aquellas viejas
directrices.

El café tiene
cierto sabor
amargo,y me quema
la lengua como
aquel primer cigarrillo
fumado a escondidas,
cuando el humo
era pecado, de los
peores que existen.

Ahora el pecado
ha muerto, se
ha ido lentamente
por el desagüe
de la vida, y con
él se ha llevado
muchos momentos
felices.

¿Por qué ya nadie
me prohíbe cosas?
Tanta libertad
no me deja
ser libre; más
bien me ata a
ser infeliz en
estas mañanas
grises.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada