24 de octubre de 2016

SOLITUDINE







La soledad tiene
unos dedos tan largos
que siento en
la noche su abrazo
frío y amargo.

Sus besos duelen,
su aliento hiere,
y cuando me
habla al oído
algo se me
rompe por dentro
y se van de mi
vida cosas que
antes tenían
sentido.

La soledad es
una amante
celosa,
esa que requiere
cada uno de
tus huesos, que
se bebe tu sangre
y que sabes que
será capaz de
pedirte
cualquier cosa.

Es ladina
y retorcida;
se enrosca
en mi cuello
y su abrazo
nunca afloja.

Cualquier noche
negra y silente
se instalará conmigo
y se quedará
para siempre.

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