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Mostrando entradas de diciembre, 2016

VERDE

Todavía, a veces, cuando
me duele el alma,
sigo escribiendo en verde.

En esos momentos azules
en que me siento
abandonada, tan
lejana como las olas
cuando lamen las
rocas al roce
de la mañana.

Momentos grises en
que la luna cabalga
sola y todo es tan
oscuro que me ata
un temor
tal como el del
condenado a la
horca, como el
escritor a una
mano rota.

Son pensamientos fríos
que me arañan la piel
y la dejan marcada,
que me hieren el
vientre y alejan
de mi la esperanza.

Y no hay más compañía
que la noche negra
que aunque ahora luzca
el sol, me acompaña.

Quizá me teñiré de
negro las pestañas
para que al llorar
mis mejillas queden
tan laceradas
como si mil cuchillos
azules me hubiesen
cortado las alas.

UN POCO A SIESTA

Y he paseado, amor,
Por calles extrañas.
Llenas siempre de
Gente apresurada.

Y he visto asfalto, y
Coches, y árboles perdidos
Entre toda esa maraña.

He caminado por
Nubes de gente, me
He perdido entre ellos,
Me he dejado llevar
Por ese río anónimo
De ojos sin brillo
De hombres sin nombre,
De abrigos grises
Y deseos salobres.

Pero en cada paso
Que daba te echaba
De menos, te recordaba, amor,
Mi mano te extrañaba.

Te he bebido en una
Copa de vino, en la
Gota de lluvia que
Me rozaba la frente,
En los ojos perdidos de un
Pobre perro que se
Cobijaba a los pies
De un indigente.

¡Ay, amor, cuánto anhelaba
Volver a todo eso que no
Nos es ajeno!...
El ladrido de nuestro perro,
La lluvia en la ventana,
Mis manos en el volante,
Casi igual que si Tamara
De Lempicka me retratara;
Nuestra cocina pequeña,
La luz de una vela que
Huele a vainilla y
Que sólo cuando se apaga
Nos recuerda que está
Hecha de cera.

Y otra vez, amor, te
Escribo en esta mesa
Que es nuestra, con una
Tinta que huele a
Los do…

NIÑA DE AGUA

Ayer las niñas de agua
se revolvieron enteras
en sus tumbas pequeñas,
hechas de conchas marinas
alfombradas de madreselvas.

No hay versos hermosos
que borren el abandono,
que curen la tristeza
de sentirse perdida
en medio de una
marea podrida y negra.

Ni letras de un capitán
encaramado a una
soberbia, que huye
de lo que es suyo, que
olvida su sangre
para refugiarse
en sus letras.