21 de enero de 2017

SUPERPOP






Hoy he venido a confesar dos cosas vergonzantes. Y no sé cuál de ellas es peor. Empezaré por la que me afecta en la actualidad.
Ante Dios Todopoderoso y ante vosotros confieso que estoy enganchada al Lorazepam para dormir. Me causa remordimientos de conciencia, visiones en las que aparezco como una dependiente y mil cosas más que os ahorraré. He intentado dejarlo poco a poco, como mi buena doctora, mujer sensata donde las haya, me aconseja.
He empezado por tomar media pastilla. Pero, aunque me duermo pronto, a las cuatro de la mañana estoy con los ojos abiertos como un búho. Y lo que es peor, la mente en efervescencia. Eso para mí es fatal. Porque tiendo a montarme pollos y películas yo solita y claro, veo cosas, así como otros ven muertos. Yo me quedaría con lo segundo, es más descansado.
Pero bueno…ya vamos viendo.
Lo segundo que quiero confesar, y que también es vergonzante, es que yo a los catorce y quince años leía a Tolstoi, lo cual indica mi majadería, pero también la Superpop. Si…. y tenía en mi armario fotos de cantantes. Solo de uno, si he de ser sincera. Era más que nada actor, pero también había cantado algo. Una canción que recuerdo es “Silver Lady”, que me iba de perlas, porque me gusta la plata y no el oro. Estaba yo enamoradísima de él, y hasta le escribía poemas. Malos no, peores. Y hasta en una serie de la tele, “Starsky y Hutch” para más señas, una noche en que se echó novia, estuve rezando para que pasase algo. Y pasó. En el siguiente capítulo la mataron. En aquel momento me dejó de piedra y con mal cuerpo. Pensé que tenía poderes. Ahora me doy cuenta de que para la productora era más rentable que estuviese soltero, por lo del fenómeno fan en el que retrasadas como yo jugábamos un importante papel.
Entonces me gustaban rubios y de ojos azules. ¡Santa Úrsula bendita! Esos son los peores, y desde luego, no dignos de confianza. Aunque me sigue gustando el rollo vikingo, es solo para el pecado de ver. Prefiero el producto nacional. Con que pueda aprender de la persona con quien esté y me pueda echar unas risas, levito.

7 comentarios:

  1. La segunda no me parece nada avergonzante, bueno...y la primera tampoco. Siempre hay épocas en las que cuesta más hacer algunas cosas.

    ResponderEliminar
  2. Gracias por tu solidaridad, por una vez no te ríes de tu vieja Tita.

    ResponderEliminar
  3. Yo estaba enamoradisima de Leif Garret.
    Había una serie " tres en la carretera" y el era el hijo pequeño.
    Leía también a Tolstoi (leía todo lo que caía en mis manos) y fue la primera vez que leí " la vida es sueño" uno de mis libros favoritos aún hoy en día.
    No te avergüences de nada...
    ¡Y lo bien que nos venía!

    ResponderEliminar
  4. Me acuerdo de él, claro que si. Y de tantos más de aquel entonces. Eso que nos hemos llevado. Un abrazo

    ResponderEliminar
  5. ¿has intentado lo de dormir con alguna infusión natural? Si la doctora dice que "pastillas no, caca", a lo mejor lo puedes intentar.
    En mi época lo que se llevaba leer era Juan Salvador Gaviota, El Lobo Estepario, El principito... esas cosas.
    No recuerdo haber leído el Superpop, claro que a mi me gustaba Paul Newman y no cantaba.
    De cantantes era yo muy nacional y no tenía un gusto muy "homogéneo", me encantaba Julio Iglesias y también Sabina, Miguel Ríos, Formula V...
    Nada de que avergonzarnos ¿no te parece?.
    Un beso fuerte

    ResponderEliminar