13 de febrero de 2017

ISLA



En los días de invierno,
de viento y de lluvia,
de cristales sedientos
de un tanto de ternura,
echo de menos
mi isla dorada, de
arenas quietas y mares
de espumas blancas.

Y me sorprendo a mi
misma derramando
lágrimas preñadas
de nostalgia.

Quiero montañas azules,
aguas de esperanzas
cielos sin nubes,
cadencias suaves
que se lleven las
brumas y me dejen
soñando con un sol
amante, de dedos
ardientes
y caricias azules.

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