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Mostrando entradas de abril, 2017

FUEGO PURIFICADOR 28

Debí de quedarme dormida cuando me recosté en el sofá para leer el diario. Cuando desperté estaba tapada con una manta y la pequeña agenda de tapas rojas no estaba. Me levanté con los ojos como si tuviese arena dentro. No sé cuánto tiempo había dormido, pero desde luego no el suficiente. Necesitaba tomar un café; pero no veía a Lucas por ninguna parte y no quería meterme en la cocina a revolver sin pedirle permiso. Miré por la ventana y no vi su coche aparcado en la calle, aunque puede que lo hubiese guardado en el garaje. Entré en la cocina y me encontré con una nota encima de la mesa en la que me decía que había salido para hacer algo de compra y que me sintiese en mi casa. Bien, consideraba que ese ofrecimiento acababa con mis escrúpulos para servirme un café. Después de rebuscar en un territorio que no me resultaba familiar encontré el bote de café y todo lo que necesitaba para prepararme una taza. Me la llevé al salón porque desde allí se veía un hermoso paisaje del bosque cerca…

FUEGO PURIFICADOR 27

—Tiene un niño de cuatro años, que además es mi ahijado. Y algún fin de semana que sus padres salían se ha quedado en mi casa. Tus cuentos me ayudaron a que se durmiese.
—Vaya, no te imagino cuidando niños pequeños.
—Pues se me da bien-me dijo sonriendo. Y aparté la mirada porque en aquel momento su sonrisa me trajo recuerdos de otros tiempos en los que no nos peleábamos a cada minuto.
Llegamos enseguida a su casa, que estaba a las afueras del pueblo, lindando ya con el bosque. Fue él quien bajó mi maleta y me invitó a que pasase. Miré a mí alrededor. Todo estaba inmaculadamente limpio y ordenado, pero parecía un hotel más que una casa. No se veían fotos ni cuadros, ni una planta siquiera. Era un lugar totalmente impersonal, como si nadie viviera en ella.
—¿Te has mudado hace poco?
—Hace ya cuatro años. ¿Por qué lo preguntas?
Me encogí de hombros; pensé que tal vez se molestase, pero de todos modos acabaría encontrando el motivo para molestarse conmigo, dijese lo que dijese.
—…

FUEGO PURIFICADOR 26

Esa invitación me hizo recordar épocas pasadas; aquellos atardeceres oscuros, cuando el invierno se aposentaba en nuestras vidas y en nuestras almas y hacía que nos replegásemos en nosotros mismos y que nos refugiásemos en el calor de aquel piso pequeño y escondido, donde bastaba una taza de chocolate caliente y una manta para guarecer nuestro amor. ¿Habían pasado solo diez años? Lo dudaba; más bien parecía que había sido una vida entera. ¿Estaba yo preparada para compartir de nuevo el mismo techo que Lucas? Todavía me seguía estremeciendo al oír su voz y por más que me engañase a mí misma, o lo pretendiese, aún significaba algo en mi corazón, llenando un vacío que nadie había podido cubrir en todo ese tiempo.
—¿Me has oído, Marta? -me urgió. Haz la maleta, no tenemos todo el día.
—¿Por qué no puedo quedarme aquí? -le propuse.
—Porque son mis condiciones. Y si de verdad estás en peligro sería como quedarte en la boca del lobo, ¿no?
—Pero no quiero molestarte. Tal vez…
No me dej…

FUEGO PURIFICADOR 25

—Porque no tengo a nadie más-le respondí cuando pude hablar de manera normal. Y porque confiaba en que me ayudarías.
—Al menos eres sincera. Y te ayudaré, ya te lo he dicho; pero a mi manera. Primero habrá que ver que no estás exagerando; tu imaginación siempre te ha llevado demasiado lejos. Empieza por darme el diario y déjame que lea al menos las primeras páginas. Mientras tanto tú puedes preparar algo de desayunar. Pelearme contigo siempre me ha dado hambre.
Y se sentó allí mismo, en la cocina, en una mecedora que situé hace ya tiempo en un rincón, porque me gusta sentarme a leer mientras cocino. Le dejé sumido en la lectura y yo me concentré en hacer un desayuno completo. Todavía recordaba que a él le gustaban los huevos revueltos con jamón. Decidí no pensar en el placer que me producía estar de nuevo cocinando para él, porque eso era agua pasada y no quería volver a hacerme ilusiones tontas para sufrir de nuevo otro desengaño.
Le puse delante su plato de huev…

FUEGO PURIFICADOR 24

—Nunca pensé que pudiese ser capaz de hacer algo así-dijo con voz ronca. Aunque en la comisaría empezaron a correr rumores de que en su anterior destino también había causado problemas a varios compañeros.
Me encogí de hombros, quitándole importancia al asunto. Aquello había pasado hacía mucho tiempo; ya no podía ser tan importante.
—Sigo sin entender por qué no quisiste escuchar mis explicaciones. Después de cinco años juntos, tirar todo por la borda por un simple desliz.
—No sabía que no ser capaz de dejarse los pantalones puestos ahora se llamaba desliz-le dije, mirándole aviesamente y frotando con furia la mesa de madera de la cocina.
Él se sentó y de nuevo volvió a encender un cigarrillo. Y cuando ya llevaba al menos la mitad consumido me miró con desdén y me dijo que pese al tiempo transcurrido todavía guardaba dentro mucho odio. Eso me acabó de enfurecer y le di un empujón en el pecho desnudo, pues se había sacado la camisa también para secarla al calor de la chimenea…

ROSAS Y VENENO

Sobreviviré a todo,
al silencio inoportuno,
al asedio inconstante,
hasta al abandono.

Porque estoy hecha
de acero, aunque a
veces me guste revestirme
de terciopelo.

Soy tan dura por dentro
que en ocasiones
me doy miedo.

Tantas veces me
he caído al suelo
que de por vida llevo
las rodillas ensangrentadas
y las palmas de mis manos
tienen impregnado
el olor del miedo,
aunque yo las haya
bañado cada noche
en cemento.

No me asusta la
tristeza, a veces
me acompaña, en
esas ocasiones en
que me esquiva el
sueño, y la luna
llena se mete en
mi cama, como la
bruma envuelve
la mañana.

Es entonces cuando
dejo la puerta abierta
para que entre, de puntillas,
ese punto amargo
de desasosiego, el
que me baña despacio
y me deja el cuerpo
oliendo, por igual,
a rosas y a veneno.

FUEGO PURIFICADOR 23

—No te entiendo, sinceramente-me dijo encendiendo un cigarrillo. No entiendo que alguien se pueda casar con una persona a la que no quiere por simple agradecimiento.
No supe qué contestarle, porque tenía razón. Cuando acepté a Jaime cometí la mayor equivocación de mi vida, y bien que lo estaba pagando. —Dime preguntó de nuevo. ¿Por qué lo hiciste? Y, sobre todo, ¿por qué no quisiste escuchar mis explicaciones?
—Pero, ¿es que me diste explicaciones?
Se levantó, descalzo, y calentó leche con cacao para los dos. Me ofreció la taza y él se sentó de nuevo al lado del fuego.
—Te las ofrecí, pero te faltó tiempo para echarme de tu vida.
Resoplé de indignación, porque yo no recordaba las cosas de esa manera. Y la conversación estaba tomando un rumbo que me desagradaba profundamente. Aquello había pasado diez años atrás y pensaba que estaba ya olvidado. Era como remover en una herida curada sólo en la superficie; si se sacaba la costra seguía estando el dañ…

FUEGO PURIFICADOR 22

—Acércate al fuego-le dije. Y sácate los zapatos o mañana tendrás una buena gripe.
Me lanzó una mirada asesina desde unos ojos entrecerrados e inyectados en sangre, pero hizo lo que le mandé.
—He venido sólo para exigirte que me digas donde está mi hijo. Tengo derecho a conocerle y que él sepa quién es su padre.
—Ojalá pudieras conocerle, te aseguro que nada me gustaría más.
Lucas me lanzó una mirada de soslayo mientras movía sus pies desnudos cerca del fuego para calentarlos. Me acordé de aquellas tardes de invierno que pasábamos en el pequeño pisito de alquiler; cuando esos mismos pies grandes, tan blancos y rematados por unos dedos extrañamente torcidos se entrelazaban con los míos. Me dejé llevar por aquellos recuerdos que me removían por dentro sin darme cuenta de que él me preguntaba de nuevo qué había sido de su hijo, y seguía insistiendo en conocerle.
—No existe, Lucas-le confesé con los ojos llenos de lágrimas. Nunca llegó a nacer.
Se levantó del sillón de manera v…

EL NOVIO DE LA MUERTE

Supongo que los años, además de regalar canas y arrugas que nadie había pedido también nos proporcionan seguridad y ganas de decir lo que pensamos, que es tarea harto peligrosa.
Estos días he escuchado muchas cosas, y todas con atención. Y he pensado mucho, porque es mi peor defecto…pienso demasiado. Y después de mucho pensar y darle vueltas y más vueltas, como la burra al trigo, mejorando lo presente, he llegado a la conclusión de que el mundo sería más bonito si la gente aprendiese a respetar al que tiene al lado, o enfrente, me da igual.
Opiniones todos tenemos, son como los culos y los ombligos. Y casi todas son respetables, aunque no las compartamos. Y establecida esta premisa, porque quiero y me da la gana, me pregunto porque hay personas que se ofenden porque los legionarios canten su himno cuando sacan en procesión al Cristo de la Buena Muerte.
Yo entiendo que los extranjeros, ingleses, por ejemplo, se maravillen de nuestra Semana Santa, tan barroca y tan sanguinolenta ella, …

FUEGO PURIFICADOR 21

Intenté calmar poco a poco mi corazón desbocado, que parecía que de un momento a otro se me iba a salir del pecho. Estaba acostumbrada a pasar sola mucho tiempo, pero la marcha repentina de Lucas me dejaba mal sabor de boca; era como empezar a catar un buen vino, pero que en el momento de tomarnos la copa entera alguien la retirase de golpe. Para mantener mis manos ocupadas recogí la mesa, puse en marcha el lavavajillas y recogí el mantel y las servilletas. Tuve el presentimiento de que Lucas volvería, y por eso salí afuera antes de cerrar con llave la puerta, con la absurda idea de que quizás estuviese por los alrededores. Pero lo único que había fuera era oscuridad; el cielo no estaba estrellado aquella noche y se había levantado viento. Me estremecí de frío y volví a entrar. Pensé que no tardaría en empezar a llover. No podría dormir después de haber hablado con Lucas; el sueño era algo vedado para mí, al menos aquella noche. Y pensé en aprovechar el tiempo. Encendí la chimenea y …

ESTOY VIVA

Estoy viva.
Me toco las manos
cansadas, siento latir
una vena en mi cuello,
me duele la espalda.

Salgo al jardín
y reparo en que al
manzano le han
brotado flores,
y de que luce,
al fondo, y nueva,
una planta de la
que no conocía
los colores.

El perro me
lame la cara
con su lengua
pequeña y rosada,
y de fondo,
un jilguero canta...

Estoy viva, quizá
por eso me corroe
la duda y mi
corazón no descansa.

FUEGO PURIFICADOR 20

—Está bien-accedí. Te contaré toda la información que yo tengo. Pero déjame que me dé una ducha primero. He estado trabajando toda la tarde y lo necesito. Luego haré la cena. Supongo que te sigue gustando la pasta.
—Hay cosas que no cambian-me contestó con los ojos entornados y de nuevo otro cigarrillo entre los labios.
Mientras me duchaba pensé en cómo contarle que le había ocultado mi embarazo; y cuanto más lo pensaba más miedo me daba el momento de decírselo. Se subiría por las paredes, estaba segura; y no podía culparle. Me puse unos vaqueros y una blusa blanca. No quería parecer que me había arreglado demasiado para él, porque no era así; ya estaba fuera de mi vida, o al menos eso esperaba. Cuando bajé le oí trastear en la cocina y comprobé que había buscado lo necesario para empezar a hacer la salsa de tomate y había puesto la pasta a cocer.
—Vaya, ¿has encontrado todas las cosas?
—Aunque esta cocina sea distinta y más grande sigues guardán…

FUEGO PURIFICADOR 19

—No seas imbécil, Lucas. No te recordaba de esa manera. Quiero que entiendas que si te he molestado es porque no me ha quedado más remedio, porque no tenía a nadie más a quien recurrir, y porque de veras necesito ayuda.
Pareció amilanarse un tanto al verme seria y a punto de llorar. Me pidió perdón y me hizo un gesto para que continuase hablando.
—He encontrado algo que me hace pensar que mi vida corre peligro, y por eso te he llamado. Estoy sola, no tengo a quien recurrir, y tú eres policía; se supone que ayudas a la gente que lo necesita. Pensé en ti porque alguna vez significamos algo el uno para el otro. Por no decir que me será más fácil contar todos los despropósitos de esta historia a alguien en quien confíe.
—Pensé que yo no era digno de tu confianza-me soltó de golpe, a pesar de su promesa de escucharme. Creo recordar que por eso me dejaste.
—Lucas, no te conocía tan rencoroso. Te estoy diciendo que mi vida está en peligro. ¿Vas a ayudarme?
—Es mi deber como policía, si …

FUEGO PURIFICADOR 18

Me hacía tanto daño seguir leyendo ese horrible diario que lo dejé, de momento, hasta que me tranquilizase un poco. ¿Con quién había estado casada durante diez años? Nunca quise a Jaime como amé a Lucas, pero fui con él leal desde el principio, y creo que nunca se sintió engañado. Traté de ser una buena esposa porque le estaba agradecida por cómo se había comportado siempre conmigo. Creí que habíamos llegado a tener una convivencia pacífica, sin pasiones ni amores tumultuosos, pero en la que, al menos por mi parte, había un cariño verdadero. Ahora era cuando me daba cuenta de que nunca le conocí. Jaime tenía dos caras, y sólo supe ver la que me presentaba y la que a mí me convenía conocer. No ahondé más allá y cada vez que asomaba a mi cabeza la idea de que me escondía algo, la apartaba a un lado, y seguía fingiendo que todo estaba bien.
Aquel día estaba tan nerviosa que decidí que lo único que me podía calmar era el trabajo duro. Me puse a limpiar los cristale…

FUEGO PURIFICADOR 17

De común acuerdo decidimos que a mis padres les diríamos simplemente que nos casábamos, sin contarles que estaba embarazada. Ya se enterarían luego, como un hecho consumado. Mi madre no entendía porque teníamos prisa por casarnos y evitábamos una boda tumultuosa y con muchos invitados. Pero como siempre, accedió a mis deseos. Seríamos solamente unas cincuenta personas; la familia más cercana y unos cuantos amigos de toda la vida. Para mí no era una ocasión de celebración; más bien se trataba de un trámite que había que llevar a cabo. Quizá no estaría tan tranquila al dar el sí delante del sacerdote si supiese que Jaime había sido el responsable de mi accidente de coche. Se ofreció a llevar mi pequeño Mini al taller para que le cambiasen el aceite y dos días después, cuando iba camino de casa después de hacer la compra, quise frenar y el coche no me obedeció por más que pisase el pedal. Acabé empotrándome en un árbol, con varias costillas rotas y un golpe en la frente. Pero lo peor fu…

FUEGO PURIFICADOR 16

—Ya sé que soy para ti como un hermano, de momento. Y no me importa. Yo siempre te he querido, creo que desde que eras una niña pequeña, cuando a veces tu madre me pedía que te acompañase a la escuela o que te ayudase con los deberes. Pero no te lo conté nunca, porque tampoco esperaba que te enamorases tan pronto de Lucas. Lo acepto todo. Cásate conmigo y tu hijo tendrá un apellido y un padre.
—Y el amor? ¿No es importante para ti?
—Ya vendrá. Antes los matrimonios los arreglaban los padres, entre personas que no se conocían siquiera, y el amor llegaba con la convivencia.
Seguía sin convencerme la idea, y le expuse un montón de argumentos en contra. ¿Y si el amor no llegaba con la convivencia? Me parecía un completo sin sentido unir mi vida a alguien que para mí era como un hermano mayor, alguien que siempre me había protegido y en quien confiaba, pero al que no amaba.
—Ya amo yo por los dos-me rebatió él.
—No me parece justo para ti. Mereces tener a alguien a tu lado que te qu…

FUEGO PURIFICADOR 15

-Estoy embarazada de Lucas.
Se quedó callado, como si hubiese caído una bomba en el restaurante. Por un instante temí haberle escandalizado. Creo que me veía todavía como la pequeña vecinita a quien acompañaba al colegio o a quien cuidaba algunas tardes. Pero se rehízo de la sorpresa y empezó a interrogarme.
—¿Él lo sabe? No puedo creer que no quiera hacerse cargo de su hijo.
Le detuve con un gesto. Por más daño que Lucas me hubiese hecho todavía le quería, y me dolía que una persona ajena se permitiese juzgarle. Sólo yo podía hacerlo.
—No, por Dios, él no sabe nada. Yo me enteré apenas dos días antes de saber lo de su engaño. Y le dejé plantado sin decirle nada del niño. Si soy honesta contigo y conmigo misma, creo que uno de los motivos de no decirle nada fue para castigarle.
El silencio en el que Jaime se sumió me hizo preguntarme si había estado acertada al contárselo. Me había pillado en un momento de inmensa soledad y flaqueza y pudo más el deseo de compartir mi carga con al…

FUEGO PURIFICADOR 14

Una tarde llamaron a la puerta y cuando abrí me encontré con Jaime Heredia, al que conocía desde que era pequeña porque habíamos sido vecinos toda la vida. Era unos años mayor que yo y trabajaba en esta ciudad donde yo estudiaba, por lo cual nos veíamos de vez en cuando. En ocasiones había pensado que sentía interés por mí, pero luego recapacitaba y me decía que era tan sólo el cariño que nos teníamos de conocernos desde siempre. Al verle pensé que debía tener un aspecto horroroso; llevaba días en la cama, sin salir de ella más que para ir al baño o tomar un vaso de leche. Me atusé el pelo, pero ese gesto supongo que no bastó para mejorar mi apariencia.
—¿Qué te pasa? ¿Estás enferma? Te he llamado mil veces por teléfono. Supongo que olvidaste que habíamos quedado hace dos días para que me ayudases a comprar el regalo de mi madre.
—Perdona, Jaime. Lo olvidé por completo. Llevo en la cama tres o cuatro días. No he estado bien.
—No hace falta que lo jures. ¿Puedo pasar?
Me aparté, …