14 de abril de 2017

EL NOVIO DE LA MUERTE


Supongo que los años, además de regalar canas y arrugas que nadie había pedido también nos proporcionan seguridad y ganas de decir lo que pensamos, que es tarea harto peligrosa.
Estos días he escuchado muchas cosas, y todas con atención. Y he pensado mucho, porque es mi peor defecto…pienso demasiado. Y después de mucho pensar y darle vueltas y más vueltas, como la burra al trigo, mejorando lo presente, he llegado a la conclusión de que el mundo sería más bonito si la gente aprendiese a respetar al que tiene al lado, o enfrente, me da igual.
Opiniones todos tenemos, son como los culos y los ombligos. Y casi todas son respetables, aunque no las compartamos. Y establecida esta premisa, porque quiero y me da la gana, me pregunto porque hay personas que se ofenden porque los legionarios canten su himno cuando sacan en procesión al Cristo de la Buena Muerte.
Yo entiendo que los extranjeros, ingleses, por ejemplo, se maravillen de nuestra Semana Santa, tan barroca y tan sanguinolenta ella, y de que no entiendan capuchones, velos y mantillas. En su derecho están. A mí también me llama la atención que sean capaces de beber la cerveza como el caldo…. pero en fin…los caminos del Señor son inescrutables.
“El novio de la muerte” en realidad es una canción de amor. Lo que sucede es que la gente suele quedarse en los aledaños y no penetra más allá (léase penetrar como algo ajeno a la concupiscencia). Pero en realidad es una canción de amor, y nada más que de amor. El pobrecillo ha perdido a su amada y se alista a la Legión porque quiere reunirse pronto con ella y alejarse de ese lobo que le muerde el corazón. Por eso se hace novio de la muerte.
El caso es que la mayoría de los himnos de esos países que nos parecen tan democráticos y dignos de admiración, hablan de sacrificios por la patria, de honor y de sangre, con lo cual no entenderé nunca la inquina a la Legión, que a mí me parece el colmo de todos los colmos. Para mí que eso viene de que he vivido casi veinticinco años en Fuerteventura, y había muchos legionarios. ¡Por Dios! Esos caballeros legionarios, a pecho descubierto y desfilando con la cabra…
Ya puede el que quiera llamarme lo que le venga en gana, que yo como ya peino canas, aunque me las tiña, no tendré empacho en dar un viva a la Legión, carnero incluido.


2 comentarios:

  1. El mundo sería un lugar infinitamente mejor si todos practicáramos el respeto al prójimo y a sus ideas. Nadie está en posesión de la verdad al 100% .
    Ole por tí, porque, desde el respeto a los demás, das tu opinión libremente.
    Un beso muy fuerte con todo mi cariño.

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  2. Muchas gracias Inma. Tienes razón, cuando aprendamos a respetar lo que piensan los demás sin dedicarnos todo el día a juzgar, habremos avanzado mucho. Siempre intento no herir sensibilidades, y si lo hago...mis disculpas de antemano. Igualmente espero que los demás tampoco se dediquen a ofenderme a mi. Y si lo hacen...tengo una máxima, que es que no ofende quien quiere, sino quien puede. Un beso enorme.

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