17 de abril de 2017

ROSAS Y VENENO



Sobreviviré a todo,
al silencio inoportuno,
al asedio inconstante,
hasta al abandono.

Porque estoy hecha
de acero, aunque a
veces me guste revestirme
de terciopelo.

Soy tan dura por dentro
que en ocasiones
me doy miedo.

Tantas veces me
he caído al suelo
que de por vida llevo
las rodillas ensangrentadas
y las palmas de mis manos
tienen impregnado
el olor del miedo,
aunque yo las haya
bañado cada noche
en cemento.

No me asusta la
tristeza, a veces
me acompaña, en
esas ocasiones en
que me esquiva el
sueño, y la luna
llena se mete en
mi cama, como la
bruma envuelve
la mañana.

Es entonces cuando
dejo la puerta abierta
para que entre, de puntillas,
ese punto amargo
de desasosiego, el
que me baña despacio
y me deja el cuerpo
oliendo, por igual,
a rosas y a veneno.

2 comentarios:

  1. la tristeza algunas veces se limpia on lagrimas en soledad y otras on una reunion de amigas

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    1. Yo últimamente Inma, prefiero la segunda solución. Los años me han hecho ser pragmática, y positiva. Un beso

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