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Mostrando entradas de junio, 2017

¿SOSIEGO?

Me abrazo en silencio.
Cuando cae la noche
y sopla el viento del norte
me tengo a mi misma
por todo derroche.

Me miro al espejo,
mis ojos cansados
se beben mi esencia
y el cristal me roba
la vida, se alimenta
quizá, de mi reflejo.

Ante mí se abre
el vacío y
me saluda el silencio.
La niebla me roba
la calma, me envuelve
en esa tristeza serena
que rompe el alma
y quiebra los huesos.

No me gusta escuchar
mi corazón latiendo
como si fuese a romperme
el pecho;
esta noche quiero dormir
con un sueño
sin sueños, escaparme
de la realidad,
por unas horas fingir
que en mi vida
reina el sosiego.

FUEGO PURIFICADOR 38

—Bien, al menos ya sabemos que el tal Alvar era real, que existió.
—Si-asintió Lucas, sirviéndose más lasaña. Pero lo que no entiendo es que, si tú no sabías de su existencia, Jaime pueda hablar de él en su diario. ¿Estás segura de que nunca habías oído su nombre?
—Segurísima. Sólo sabía la leyenda que circula por todo el pueblo, pero nunca me enteré de nada más. En casa no se hablaba de eso, creo que durante generaciones mi familia intentó borrar ese estigma de la casa.
Mientras tomábamos café le pregunté cuál sería el siguiente paso.
—Mañana iremos a la cárcel. De visita-me aclaró ante mi cara de asombro-. El director es amigo mío y si hay archivos de esa época, sé que no me pondrá pegas para que les echemos un vistazo. Quiero saber cuánto hay de verdad en lo que se cuenta, y si de verdad estuvo allí preso por el asesinato de su mujer.
Llegamos al edificio donde se asentaba la cárcel a media mañana. Antes habíamos ido a darle las gracias al padre Avelino y a decirle que ya h…

FUEGO PURIFICADOR 37

El relato que Alvar me hizo en el sótano despertó en mí las ansias de ir más allá en mis correrías nocturnas. Hasta ahora me había conformado con tomar por la fuerza lo que de buena gana me ofrecerían muchas de las chicas con las que me encontraba cuando salía. Pero si era de manera consentida no me saciaba; era como si comiese un plato preparado sin condimentar; tal vez sirviese para matar el hambre, pero no proporcionaba el placer de la buena comida. No recuerdo a cuantas mujeres violé en aquellos años. Hay cosas que recuerdo como en una nebulosa, que sé que hice yo, pero por algún extraño motivo no recuerdo la fecha concreta, o la cara de aquellas chicas. Sólo recuerdo que todas tenían un ligero parecido con Marta; unas más que otras, y que me encantaba mirar sus ojos, preñados de miedo e impotencia cuando las tenía completamente a mi merced. Pero nunca fui más allá; el siguiente paso era demasiado fuerte y tenía que estar preparado para darlo. La conversación con Alvar, cuando me …

FUEGO PURIFICADOR 36

Apenas abrimos la puerta de la casa Sergei vino a frotarse contra mis piernas. Dejé lo que llevaba encima de la mesa de la cocina y le cogí en brazos. Me entraron los remordimientos al pensar que todavía no le había llevado a que le viese un veterinario; pero parecía estar muy bien y su pelo blanco lucía brillante y lustroso. Le abracé contra mi pecho y me proporcionó algo de paz saber que había alguien, aunque fuese una mascota, que me quería y al parecer se alegraba de verme. Sabía que los gatos no son tan fieles como los perros, que ellos sólo dan cariño cuando quieren y no cuando el amo lo necesita, pero por la manera en que Sergei clavaba en mí sus brillantes ojos, verde esmeralda, sé que me entendía y sabía que yo estaba muy necesitada de cariño en aquellos momentos.
Lucas, en un alarde de caballerosidad, me permitió ducharme primero; o quizá fue pensando que así haría yo la cena. Cuando él regresó a la cocina, la mesa ya estaba puesta y la cena casi…

FUEGO PURIFICADOR 35

No me contestó, sólo esbozó una media sonrisa torcida y enfiló en dirección a mi casa. Recogí lo que había venido a buscar y nos fuimos a comer algo rápido para poder empezar a trabajar en los archivos de la parroquia. Era complicado porque no sabíamos ninguna fecha de manera exacta, así que no nos quedó más remedio que sentarnos pacientemente y repasar los polvorientos tomos con paciencia. Aquella tarde no descubrimos nada interesante, a no ser que la gente se casaba muy joven, nacían muchos niños, pero también muchos de ellos se morían en la más tierna infancia, y había también muchas mujeres que perdían la vida siendo muy jóvenes, supongo que la mayoría se morían en el parto. Nos marchamos un poco antes de las siete, con las manos tan vacías como habíamos llegado, pero mucho más sucias; los viejos legajos acumulaban mucho polvo de años de no haber sido tocados por nadie. Mi alergia me estaba matando, y me había pasado la mayor parte de la tarde estornudando. Cuando me senté en el …

FUEGO PURIFICADOR 34

Antes de marcharnos le invitamos a tomar un café en el bar que estaba enfrente del juzgado; a esa hora lleno de abogados desayunando y de gente que había ido a hacer gestiones. Diez minutos más tarde aparcábamos delante de la iglesia que me era tan familiar, pues en ella me habían bautizado, había comulgado por vez primera y también, para mi desgracia, me había casado con Jaime. En la iglesia no había absolutamente nadie; pero de igual modo me quedé dentro un rato, porque me gusta la paz que se desprende de estos lugares cuando están vacíos de gente. Lucas me esperó en la puerta, pero yo me adelanté hasta llegar casi al altar y me quedé un rato de pie, recordando episodios de mi niñez, cuando en verano venía con mi madre a misa los domingos, o el día en que tomé la primera comunión, junto con otros niños del pueblo, todos sentados en este banco de la primera fila en donde ahora mismo estoy. No suelo rezar a menudo, más bien tengo conversaciones con q…

TUS VERSOS

Tus versos me alimentan
amor, más que el vino
y el pan, que el agua
y la sal.

Me duermo soñando
tus palabras, y sólo
saber que existes
hace que hasta el
día más gris me regale
sonrisas en tu mirada,
como una ventana al mar,
como la caricia que
todo lo calla.

Eres mi presente,
has borrado mi pasado
y creo en ti como
si mi futuro
naciese cada día,
en tus manos.

Eres mi cara y mi cruz,
mi melodía silenciosa,
mi hoy preñado
de luz,
mi risa, amor, cuando
recuerdo tus dedos
trazando surcos
en mi pelo.

Por ti vivo y siento,
me despierto cada día, y eres
amor, mi sustento y mi
alegría.

FUEGO PURIFICADOR 33

Eran las diez de la mañana cuando llegamos al pueblo. Al llegar el otoño se quedaba bastante desolado, justo con los vecinos que vivían allí durante todo el año, que cada vez eran menos, y los que venían de las aldeas adyacentes y menos importantes, que no tenían ayuntamiento, ni banco o médicos. En aquel momento la única calle que podríamos llamar principal estaba poco animada y pudimos aparcar con facilidad justo delante del edificio de los juzgados, donde también estaba el Registro Civil. Lucas salió del coche y dando grandes zancadas entró de prisa en el edificio; yo le seguí con menos rapidez, mis piernas no eran tan largas; pero a él parecían darle igual mis apuros por mantener su paso, y no se dignó mirar atrás ni una sola vez, para comprobar que le siguiese. Delante del mostrador de recepción tuvimos que esperar unos cinco minutos a que atendiesen a otras personas que estaban antes, y por fin la señora que estaba detrás de la mampara nos pidió que nos adelantásemos. Lucas pre…

FUEGO PURIFICADOR 32

En algún momento de la noche debí de caer rendida de sueño, pero no lo recuerdo. Sólo sé que amanecí en la cama de la habitación de invitados, tapada con las sábanas y el edredón, aunque yo desde luego no recordaba de qué manera había llegado hasta allí. Una idea se me estaba formando en la cabeza, pero me daba miedo comprobarlo. Al final, después de pensármelo durante unos minutos decidí que no era momento de cobardías, y me destapé para ver que llevaba puesto. Desde luego no tenía encima ni los vaqueros ni el jersey de cuello alto. En su lugar, simplemente me tapaba una camiseta enorme, de color azul, que me llegaba casi hasta las rodillas, y que no era mía. Absurdamente, porque el único que podía verme era Sergei, que se entretenía realizando sus abluciones mañaneras, me tapé de nuevo con rapidez y cerré los ojos, esperando despertar de un momento a otro y que todo hubiera sido un sueño. Pero en lugar de eso, tocaron a la puerta de mi cuarto, y dije “adelante” con un hilo de voz.

FUEGO PURIFICADOR 31

Conseguí una caja de arena para Sergei y también una cesta que recubrí con una mullida toalla para que le sirviese de cama. Mañana le llevaría al veterinario y le compraría algo más apropiado para dormir. Se tomó toda la leche con ansia y se arrellanó, con la barriga llena como un tambor, a dormir. Después de cenar Lucas insistió en que repasásemos juntos las primeras páginas del diario de Jaime, porque al parecer quería hacerme unas preguntas. De nada valió que le dijese que estaba agotada; insistió en hacerlo en ese preciso momento. No quise discutir porque sabía que él era como un camello que cruza el desierto: come, bebe y descansa cuando puede, y en caso contrario, toma lo necesario de sus reservas y resiste hasta el final.
Todavía recordaba que cuando los dos estudiábamos, mientras yo no era capaz de hacerlo más de dos horas seguidas sin tomarme un descanso; él se preparaba un termo de café y estudiaba toda la noche. Y al día siguiente iba a clase tan campante. Luego tampoco te…