Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de julio, 2017

FUEGO PURIFICADOR 47

Vaya, le honraba aceptar que se había comportado mal; pensé que nunca viviría lo suficiente para oírlo. Recosté la cabeza en la almohada; me cansaba mucho discutir y los ojos se me empezaban a cerrar de puro agotamiento; pero Lucas era como un perro de presa y una vez que daba con el hueso no lo soltaba fácilmente. Mucho me temía que esta noche ninguno de los dos dormiría mucho. —Yo he reconocido mi culpa y ahora espero que tú seas lo suficientemente honesta para confesar que no obraste bien al ocultarme tu embarazo.
—Nunca he negado que lo que hice estuvo mal. En ese momento te lo oculté de manera deliberada para castigarte por el daño que me habías hecho.
—¿Y más tarde? ¿Por qué no hablaste?
—No lo sé, Lucas. Te digo la verdad, no sé porque reaccioné de esa manera. Estaba muy perdida, sabía que mis padres nunca lo entenderían y me encontraba sola. Cuando Jaime me ofreció ayuda me pareció buena idea, aunque ahora tenga que reconocer que cometí la mayor tontería de mi vida. Y lu…

FUEGO PURIFICADOR 46

—No, no lo hiciste. Y no puedes llegar a saber cómo me dolió. Todavía recuerdo la mañana en que llegó a nuestra casa y me enseñó aquella cinta de video. ¿Sabes lo que es ver cómo toda tu vida se derrumba ante tus ojos? Es que no me lo podía creer, a pesar de que lo estaba viendo, una parte de mí se negaba a dar crédito. Cuando has querido tanto a alguien, cuando has confiado en esa persona y has hecho planes que también le incluyen es muy duro darte cuenta de que todo se ha acabado, de que nunca te ha querido.
—Eso no es verdad. Yo te quería, nunca te mentí en eso. Simplemente fui débil, como muchas otras personas lo han sido en algún momento de su vida. ¿Merezco el fuego eterno por eso? Pudiste haber sido tú perfectamente quien hubiese caído en la tentación de engañarme.
Crucé los brazos delante del pecho para evitar darle un bofetón en plena cara. Encima de que me había engañado quería darle la vuelta a la tortilla para acusarme a mí de lo que él había hecho.
—-Ni tú mismo te lo…

FUEGO PURIFICADOR 45

Intenté que mi voz sonase totalmente normal, pero la situación me resultaba del todo extraña; hablando de esa época con Lucas, y acostados en la misma cama. Intenté apartar esa idea de mi cabeza, y pensar que simplemente era como si estuviésemos sentados en el mismo sofá. Pero no era exactamente igual, porque a veces sus pies desnudos rozaban los míos, y me parecía estar recorrida por una descarga eléctrica.
—¿Quieres que hablemos? -me preguntó sin mirarme.
—¿De qué?
—De todo lo que pasó, de lo que debimos haber hablado en su momento.
A mi pesar me puse rígida y él lo notó, lo sé.
—¿De que valdría, Lucas? Ya han pasado diez años y muchas cosas.
—Sí, pero yo necesito respuestas. No sé si a ti te pasa; pero quiero saber, necesito aclarar unas cuantas cosas, aunque sólo sea para cerrar de una vez ese capítulo de mi vida.
—¿No lo has cerrado?
Se giró de costado e hizo que yo también me girase, y nos quedamos frente a frente, mirándonos, midiéndonos con franqueza como hasta aho…

FUEGO PURIFICADOR 44

Se levantó para echar otro leño al fuego, y removió un poco con el atizador. La ligera luz que provenía de la chimenea hacía que de sus ojos se desprendiesen chiribitas que me recordaban tiempos lejanos, cuando estábamos tan cerca el uno del otro que no necesitábamos hablar para comunicarnos.
—He dicho que no, y es mi última palabra.
—Quizá estés acostumbrado a hablar así a la gente que tienes a tus órdenes, pero ni tú eres un general ni yo formo parte de la tropa. Así que yo dormiré en el sofá.
Negó con la cabeza, y sin decir nada más encendió un cigarrillo y cruzó las piernas indolentemente, balanceando el pie derecho enfrente del fuego. Era una de sus posturas clásicas, que al parecer seguía conservando con el paso de los años.
—Quizá pienses que soy un bruto y es probable que estés en lo cierto, pero mis padres me educaron bien, y un caballero no deja que una dama sufra incomodidades.
Su terquedad podía conmigo, ya no sabía de qué manera convencerle…

NOSTALGIA

¿A qué huele la Nostalgia?
Quizá como la sangre fresca,
caliente y amarga, ese olor
picante que nos hace, aún sin
quererlo, volver la espalda.

Puede que huela a
silencio escondido,
a una leve tristeza,
a un adiós comedido.

La Nostalgia no duele,
tan sólo se nota
una quemazón pequeña,
leve...un pellizco
en la piel, como una
aguja que penetra en la
carne y allí se queda,
sin moverse, sin doler,
de manera que no sabes
si algo ha pasado, o
quizá ha sido una gran farsa,
como un beso al atardecer.

La Nostalgia tiene el sabor
de un mango maduro que
se derrite en la boca
y la endulza de pronto,
con un goteo dulce y oscuro.

La Nostalgia no se palpa,
es leve y etérea, como
un día de bruma
que te cala los huesos
y te enquista las penas.

FUEGO PURIFICADOR 43

Al hablarle del gato se olvidó de todo lo demás, y cuando lo vio me pidió permiso para cogerle en brazos. Dudé, porque los gatos son muy suyos y temía que Sergei sacase las uñas; pero mis temores eran absurdos porque se dejó hacer y acariciar por Martín y nos costó separarles cuando nos sentamos a cenar. Era un niño muy educado, que comía con toda corrección y que tanto a su tío como a mí nos asaeteó a preguntas durante toda la cena. Lucas le respondía a todo lo que preguntaba con paciencia franciscana, y se mostraba tan dulce y cariñoso como lo era conmigo hace ya tanto tiempo. El problema llegó a la hora de irse a la cama. Martín fue hasta la estantería de los libros y sacó el primero que yo había escrito y se lo entregó a su tío para que le leyese un poco. Cuando Lucas le dijo que esta noche dormiría en su cuarto se negó en redondo, argumentando que él era un chico mayor y que dormiría en su habitación; donde siempre había dormido. Por más que intentó convencerle, no hubo manera…

BLINDAJE

Me blindo con acero
cuando nace la mañana,
el alba me descubre
desnuda e indefensa,
quizá a medias asustada.

Pero poco a poco
me visto de hierro,
me cubro de espinas
y mi mano maneja
un látigo de cuero.

Nadie me haré daño,
lo juro;
llevo casco y espada,
caminaré paso
a paso por terreno seguro.

Se eriza mi piel
al contacto del viento,
mis manos se convierten
en garfios,
mis ojos despiden rayos
de muerte,
cuida que no te alcancen,
me he vuelto tan
venenosa como una serpiente
y voy reptando en busca
de regalar Muerte.

FUEGO PURIFICADOR 42

Y tuvo la suerte además de que le llamaron por teléfono. Parece ser que su hermana necesitaba que nos quedásemos con su hijo aquella noche; les había surgido una cena de trabajo inesperada. Lucas salió a buscarle y yo me quedé preparando la cena. ¿Qué le gustaría a un niño de cuatro años? Probablemente la ensalada no, pero si la pizza. Así que me puse manos a la obra; hice la masa y preparé una pizza margarita grande, para los tres. Cuando estaba acabando oí la puerta de la calle. Pronto estaban los dos en la cocina; y creo que no estaba preparada para ver ante mí a un niño que era la viva imagen de su tío. Se me agolparon tantos sentimientos encontrados, tantas emociones reprimidas que apenas posé mis ojos en él tuve que salir corriendo antes de echarme a llorar allí mismo. Esa era posiblemente la apariencia que hubiese tenido a mi hijo con cuatro años; pero nunca lo sabría. Me saltaba el corazón en el pecho y me encerré en el baño para refrescarme la cara y tratar de recuperar la n…

REFUGIO

A veces me duele vivir,
porque eso es lo que duele,
y el morir casi siempre
es gratuito y
necesario, como la
lluvia en abril
o que en la vejez se
vuelvan grises
las pieles, igual
que es buena
el agua de mayo.

Y entonces, cuando
todo se vuelve oscuro,
mi mirada se gira al
pasado de luz, y mi
isla resurge y se cuela
en mis venas, como lo
hace el alcohol
que respira a través
de una botella.

Las montañas azules,
los amaneceres de luz,
las palmeras que gimen
al viento, el horizonte
que viene a morir
en un mar al trasluz.

La arena que me
acaricia la piel,
la casita blanca
que me llama en silencio
y que me ruega que
nunca olvide
la tierra que me
acogió
sin preguntas, quien
fue mi madre y mi
refugio, a quien
ahora añoro cada día,
a quien suplico que
de nuevo me acoja
y me ilumine
con su luz.

FUEGO PURIFICADOR 41

Cortamos la charla porque estábamos ya en casa. Nada más abrir la puerta Sergei vino a enredarse en mis piernas y le cogí en brazos con algo de remordimiento, porque los dos últimos días había estado solo demasiado tiempo. Al parecer no era un gato rencoroso, porque se dejó abrazar y se mostró contento cuando le di de comer.
Lucas y yo nos sentamos en la sala después de cenar, con los papeles del expediente que habíamos copiado. Lo leí más detenidamente y me entraron algunas dudas.
—Me pregunto cómo no escapó Alvar.
—¿Qué quieres decir? –me preguntó Lucas.
—Pues que en aquellos tiempos era más fácil que un crimen quedase impune que ahora; piénsalo bien, no había pruebas de ADN ni todos estos adelantos técnicos que tenéis en los laboratorios. Puede que la gente todavía ni estuviese enterada de que había vuelto de América, así que le sería fácil matarla y esconderse en cualquier lugar. Mi casa es solitaria, no creo que nadie le estuviese espiando.
Lucas frunció el ceño, pensativ…

MAR SOMBRÍO

Me sobra tristeza
y me faltan palabras,
me pesa el tiempo
como si fuese una espada.

El reloj no se mueve,
hasta mi sangre
se hace más pesada;
todo va lento,
como un corazón
cansado que late
y gime al son
de un lamento,
herido por no sé
qué daga.

Hoy no quiero que
luzca el sol;
dame un cielo
preñado de nubes,
una bruma gris
que me envuelva
en un manto
de neblinas y tules.

Quiero un mar sombrío,
que mis pies se
enfríen en la arena mojada.

Quiero sentir de
nuevo el frío,
y que el viento
del norte me
corte, con una
herida lenta
y profunda, la cara.

FUEGO PURIFICADOR 40

Durante la primera hora ninguno de los dos encontró nada, y cuando ya estaba siendo el momento de salir a comer algo fue Lucas el que dio con su ingreso en prisión. Pedimos permiso para sacar una fotocopia al expediente, y lo guardamos para llevarlo a casa y verlo detenidamente. Leyendo por encima, se daba cuenta del ingreso de Alvar Durán, detenido por el supuesto asesinato de su esposa, que se encontraba en avanzado estado de gestación. Estaba también el documento descriptivo de la autopsia, redactado por el forense, y que leyó Lucas; yo confieso que no fui capaz. Nos llevamos también detalles sobre el juicio y su posterior y definitivo encarcelamiento. Y por fin, se narraba como había sido encontrado ahorcado en su celda. Todo era verdad, las historias que circulaban por el pueblo no eran meras leyendas ni cotilleos de comadre. Ahora bien, ¿cómo se había enterado Jaime de todo eso? La pregunta me quemaba los labios. Pero no la hice, porque estábamos llegando al despacho del direct…

FUEGO PURIFICADOR 39

Nos esperaba un enorme y aburrido trabajo, y empezamos enseguida. Había en total seis enormes tomos, y nos los repartimos equitativamente. Nos acomodamos en una mesa grande, uno enfrente del otro y Lucas se caló unas gafas de montura plateada que le daban un curioso aspecto. No le había visto nunca con gafas, y no me gustaba cómo le quedaban, pero por supuesto me guardé de decirle nada.
Mientras emprendía la tediosa tarea de buscar datos de ese misterioso sujeto, recordé lo que había leído sobre él en el diario de Jaime. Parece ser que era lo que el propio Alvar le había relatado a mi marido; algo ciertamente difícil de creer en un sujeto que llevaba muerto un par de siglos.

Siempre fui la oveja negra de mi familia, querido Jaime; y mis padres preferían con diferencia a cualquiera de mis hermanos, porque les daban muchos menos problemas que yo. Ellos formaban parte del rebaño, seguían sin rechistar las órdenes de mi padre y no se les ocurría n…