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Mostrando entradas de agosto, 2017

FUEGO PURIFICADOR 58

Tuvimos que apresurarnos porque amenazaba lluvia, y de hecho cuando entramos en casa los dos estábamos empapados. Sergei salió a recibirnos; pero cuando se rozó contra mis piernas, como siempre hacía, se apartó rápidamente al comprobar que estaba mojada. Como buen gato, no le gustaba demasiado el agua.
—Pasa tú primero a ducharte.
Él estaba más mojado que yo porque me había tapado con su chaqueta.
—Podemos ducharnos juntos. Ya sabes, para ahorrar tiempo. A ver si vamos a pillar una pulmonía.
Se echó a reír al ver cómo le miré.
—Era solo una idea-me tranquilizó-. No hace falta que me fulmines con la mirada. Y dúchate tú antes que siempre has sido propensa a los resfriados.
Me di cuenta de que de un tiempo a esta parte aprovechaba todas las oportunidades para recordarme el tiempo en que lo compartíamos todos. No sé bien por qué lo hacía. Puede que para hacerme sufrir o tal vez para que la nostalgia me hiciese valorar lo que había perdido. Si era esto lo que quería, lo estaba cons…

FUEGO PURIFICADOR 57

Un par de veces salimos a caminar por los alrededores de la casa. Era una suerte que estuviese en las afueras, en los límites ya del bosque cercano. Cuando no llovía era muy agradable pasear por cerca del río e incluso internarnos en el bosque, aunque llegásemos a casa con los zapatos mojados y ateridos de frío. En esos paseos Lucas cambiaba y estaba más cerca del joven que yo había conocido. Se reía, bromeaba, me tomaba del brazo para ayudarme a salvar algún tronco o tiraba de mí para subir una cuesta especialmente empinada. Una tarde incluso me contó su soledad después de la muerte de sus padres.
—Se murió primero mi padre. Es curioso, nunca me llevé bien con él, pero cuando me faltó sentí un profundo vacío en mi vida. De repente ya no tenía a nadie con quien pelearme ni que me dijese que era un cabeza de chorlito y un majadero que estaba tirando su vida por la borda.
—No le gustaba que fueses policía-afirmé.
—No. Dejó de hablarme durante más de tres meses cuando se lo conté. …

FUEGO PURIFICADOR 56

Me sentí aliviada cuando llegó Lucas a recogerme; primero porque significaba que no se había encontrado con problemas y luego porque empezaba a encontrar opresiva la conversación con Esther. La entendía; probablemente yo hubiese hecho lo mismo por un hermano, en el hipotético caso de que lo tuviese. Pero el convencimiento de que lo hacía por amor a Lucas no evitaba que me sintiese mal por el interrogatorio al que me había sometido. Aunque insistió para que nos quedásemos a comer yo quise marcharme. Lucas me contó que había dejado en el laboratorio el cepillo de dientes de Jaime y un trozo de tela manchado de sangre que encontró en el sótano. Y aquello me hizo recordar aquella extraña noche en que Jaime cayó enfermo. Lo comenté con Lucas.
—Creo que esa tela que encontraste proviene de la camisa de Jaime. Llegó a casa con el jersey y la camisa agujereados, como si se hubiese enganchado en algún sitio.
—¿Y se había hecho heridas?
—No que yo sepa. Por eso me extrañó que hasta los bajo…

FUEGO PURIFICADOR 55

Me levanté para traer el postre, pero también para tomar un poco de distancia de la conversación. Me resultaba difícil entenderle. Había dos Lucas; el policía eficiente, soberbio y altanero; y el chico que yo había amado, que todavía amaba. ¿Cuál era el verdadero? No quería descubrirlo a base de sufrimiento. Pero me resultaba muy complicado mantener mi vista apartada de él cada vez que se movía por la habitación donde estuviésemos en ese momento, o no estremecerme cuando por accidente mi mano rozaba la suya. Era una convivencia tan cercana la nuestra que resultaba inevitable que los recuerdos y los sentimientos aflorasen de nuevo. Debía ser lo suficientemente fuerte para mantenerlos a raya.
—No me has contestado, Marta. Antes no evitabas mis preguntas-me acusó cuando dejé en la mesa la tarta de queso.
—No sé qué contestarte. Quizá si pudiese dar marcha atrás en el tiempo cambiaría muchas cosas que hice mal en el pasado. Pero es imposible. Tendré que vivir con ellas.
Le serví un pe…

FUEGO PURIFICADOR 54

Esa idea no me gustaba en absoluto. Quería que Lucas me ayudase, pero no a costa de arriesgar su vida. Y cada día estaba más convencida de que Jaime era muy peligroso. ¿Podría yo convencerle de que desistiese de su idea? Lo dudaba. Lucas siempre había sido muy terco y una vez que tomaba una decisión era complicado hacerle desistir de ella. Sergei vino a sacarme de mi ensimismamiento y mis preocupaciones. Se sentó sobre las patas traseras y empezó a maullar para llamar mi atención, mirándome con ojos llenos de reproche.
—Tienes razón, precioso-le dije, tomándole en brazos-. Tienes un ama muy descuidada. Ahora te daré de comer. Encima de que has estado solito toda la tarde, ahora te hago pasar hambre.
—Mimas demasiado a ese gato-me reprochó Lucas, mirando al pobre minino con cierta inquina.
—No le mimo demasiado, le doy cariño. Para eso le he traído. Todos los seres humanos tenemos un excedente de amor y hay que dárselo a alguien.
—Pues me parece bastante patético que se lo teng…

FUEGO PURIFICADOR 53

No le podía contestar nada, mi voz me traicionaría. Mentalmente rogué para que se separase de mí. No me tocaba; pero estaba tan cerca que le oía respirar. Me estremecí cuando con su dedo índice recorrió mis hombros, delineando cada hueso, para pasar luego a mi espalda. Se me erizó la piel con ese simple contacto y ya no sabía si deseaba que se detuviese. Pero no tuve que decidir; el azar lo hizo por mí. El sonido insistente de su móvil nos sorprendió a los dos y vino a romper, no sé si para mi completo alivio, la magia y la electricidad que se habían creado. Se separó de mi lado para contestar la llamada y yo fui capaz de darme la vuelta y mirarle de frente. De nuevo volvía a ser el Lucas distante y profesional que cumplía con su trabajo. Apenas habló; se limitó a escuchar lo que le decían del otro lado de la línea y asentir de vez en cuando. Cuando colgó su cara expresaba preocupación, pero también tenía ese gesto de triunfo que le salía de manera innata cuando estaba cerca de encon…

FUEGO PURIFICADOR 52

—¿Y eso te hace estar en Babia?
—No, más bien me hace recordar escenas del pasado con Jaime y de cómo me fue alejando de toda la gente que me importaba.
—¿Y por qué lo consentiste?
—Si soy franca contigo y conmigo misma, no lo sé. Quizá porque sus enfados eran tan violentos que prefería la soledad a ponerle nervioso. Y así empezó todo. Poco a poco me alejó de todo el mundo y me fui encerrando en mi caparazón. Llegué a pensar que a nadie le importaba, porque todo el mundo dejó de llamarme. Jaime ejerce esa influencia sobre la gente; la aparta.
Lucas encendió un cigarrillo, dio un par de caladas y se sentó enfrente de mí. Sabía que quería preguntarme algo.
—Marta, dime la verdad, no me engañes. ¿Alguna vez te puso la mano encima? —¿Quieres decir si me pegó?
Asintió en silencio, y negué con la cabeza.
—-No, no llegó a tanto. Cuando su carácter empezó a cambiar, justo en el momento en que se pasaba más tiempo en el sótano que en casa, no te negaré que hubo momentos en que se enfa…

FUEGO PURIFICADOR 51

Al instante dejamos de hablar del tema y nos pusimos a preparar el desayuno. Esther y su marido llegaron a media mañana para llevarse a Martín, y Ricardo y yo fuimos presentados. Me pareció simpático y me alegré de que aquella mañana hubiese alguien más en la casa, quizá porque nuestro pequeño acercamiento estaba aún tan fresco que me daba algo de miedo quedarme a solas con Lucas. Cuando tomábamos café los cuatro, sentados en la cocina, le sorprendí varias veces mirándome, y cuando se dio cuenta, no apartó la vista como solía hacer, sino que mantuvo sus ojos fijos en los míos e incluso me sonrió levemente. Creo que a Esther nada de esto le pasaba desapercibido, pero se mantuvo al margen. Ya cuando era una adolescente era juiciosa y callada, y la mujer en que se había convertido seguía siéndolo.
—Nosotros teníamos pensado ir a comer fuera. ¿Nos acompañáis? -propuso Ricardo.
Yo no supe qué contestar, no quería aceptar por si a Lucas no le apetecía, pero fue él quien aceptó en no…

FUEGO PURIFICADOR 50

—¿Tú crees que fue Jaime? -le pregunté.

—No lo sé. Hay cosas en esto que me superan, que no puedo entender por más vueltas que le dé. ¿Cómo puede hablar en su diario de unas fantásticas conversaciones con ese hombre, ese supuesto antepasado tuyo, si no conocía su existencia?
Había algo que me rondaba la cabeza desde que habíamos descubierto que Alvar había sido una persona real. Pero no era capaz de decirla en voz alta porque temía que Lucas se burlase de mí. Permanecí sentada con el cojín apoyado en mi regazo, abrazada a él como si fuese un escudo que me protegiese del mundo exterior.
—Suéltalo-me dijo Lucas sentándose a mi lado.
—No sé de qué me estás hablando.
—Claro que lo sabes-me refutó, riéndose-. Te conozco muy bien; cuando tienes esa expresión en la cara y frunces el entrecejo es que estás rumiando algo y no te atreves a decirlo en voz alta.
—¡Qué palabra tan fea, rumiar! ¿No es lo que hacen las vacas?
—Venga, no te hagas la tonta. Di lo que tengas que decir.
—Te …

SILENCIO

El silencio me muerde la
calma como un lobo hambriento
de sangre y hace que mi
piel se erice, que a mi
corazón le salgan llagas.

Me paso el día tejiendo
sueños, anhelos dulces
que se van volviendo
amargos, como los días
de verano cuando
de repente se nota
frío y el aire,
como por ensalmo,
se torna de invierno
y distinto, falto
de esperanza.

Miro mis manos y
las mojo con lágrimas.
Son manos de muerta,
manos amargas, manos
yertas, que añoran
tus manos y me piden
gritando
que las vuelva
a la vida sobre tu piel
mojada, cuajada de besos,
cubierta de espuma, bañada
de amor y de bruma

FUEGO PURIFICADOR 49

Cuando decidí que Marta debía morir para que al fin yo pudiese tener algo de paz, me quedé más tranquilo y hasta fui capaz de dormir de un tirón toda la noche. Antes a menudo tenía horribles pesadillas que me llevaban a los peores momentos de mi existencia y hacían que me despertase sudando, asustado y con la boca seca. Tenía que pensar de qué manera dar rienda suelta a mis deseos y quien sería la primera afortunada a la que usaría como conejillo de Indias. ¿Dónde la encontraría? Me daba miedo actuar cerca, porque era demasiado novato en estas lides y cabía la posibilidad de que ya en el primer crimen la policía me pillase. Sería un desastre; sobre todo porque entonces no podría llevar a cabo mi plan magistral de transformar a Marta. Ahora, en su forma mortal y perecedera, era totalmente imperfecta: hermosa pero llena de fallos. Cuando hubiese tenido lugar la transformación, cuando su alma inmortal abandonase su cuerpo como las pulgas abandonan el cadáver del perro, entonces llegaría …

FUEGO PURIFICADOR 48

—Escucha, Jaime, es que ha surgido un imprevisto y me he tenido que marchar hace unas horas. Mi tía Luisa, si, la de Barcelona, que está grave, y necesita que alguien esté con ella en el hospital. No, no me llames, tendré el teléfono casi siempre desconectado. Yo procuraré llamarte cuando pueda. Vale, hasta luego.
Cuando colgué estaba sudando de miedo y de nervios. Me temblaban tanto las manos que Lucas las cogió entre las suyas y me agarró fuerte para detener el temblor. No sé exactamente quien dio el primer paso; sólo sé que nos abrazamos y yo me aferré a su cuello en busca de calor y de protección. Fue inevitable que nuestros labios se unieran en ese beso que habíamos pospuesto tanto tiempo, y que creo que los dos necesitábamos.
—Perdóname-me dijo, abrazándome todavía-. Supongo que ni pude ni quise evitarlo. Pero no me arrepiento.
—Yo tampoco-le contesté en voz baja-. Pero no sé si es buena idea iniciar algo antes de aclarar todo lo que tenemos p…