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Mostrando entradas de septiembre, 2017

ESCRIBO

Escribo, creo, persigo,
a veces me parece que
solo de letras vivo.

¿El alma duele, o
lo que duele, quizá, es
haber nacido?


Nadie responde, mi
casa ahora es enorme
y se ha mostrado en
silencio, como testigo.

Mis ojos no lloran
por lo que han perdido,
tan solo ven la verdad
y lamentan no haberlo
nunca tenido.

Me duelen el
haz y el envés,
me duele la calma
que me ha dado
la espalda, quizá
porque en mía
no la he convertido.

FUEGO PURIFICADOR 64

Cuando estábamos comiendo le llamaron a su móvil y apenas habló. Se limitaba a asentir o contestar con monosílabos, pero iba notando como su rostro se tensaba por momentos. Instintivamente dejé de comer y presté atención a la conversación. No me valió de mucho porque Lucas apenas pronunció palabra. Al colgar tenía la mandíbula tensa, como siempre que estaba concentrado en algún problema. No le hice ninguna pregunta. Los años pasados a su lado me habían proporcionado paciencia y sabía que era inútil apresurarle con preguntas cuando estaba inmerso en algo importante. Él sería quien me informase cuando tuviese todo claro y ordenado en su mente. Por eso intenté tranquilizarme y me levanté para traer el postre y preparar el café. Esos momentos a solas en la cocina hicieron que mi corazón dejase de galopar como un caballo salvaje y desenfrenado. Esperé a que mis manos dejasen de temblar y llevé la bandeja al comedor. Estaba segura de que le habían dado alguna mala noticia relacionada con J…

FUEGO PURIFICADOR 63

Me estremecí de miedo al acabar la lectura y apreté a Sergei contra mi pecho, buscando su protección y su calor. Temía por Lucas y por mí misma; y esperaba no quedarme embarazada antes de que atrapásemos a ese loco con quien tuve la mala idea de casarme.
Aunque volví a la cama ya no fui capaz de conciliar el sueño. Sentía que necesitaba saber más, meterme en la cabeza de Jaime e intentar pensar como él para, de esta manera, ganar tiempo en la lucha que nos enfrentaba. Afortunadamente Lucas no se había enterado de nada y seguía durmiendo plácidamente a mi lado. Me acurruqué contra él, que en sueños me acogió en sus brazos. Necesitaba volver a mi casa y subir al desván. Creía recordar que mi madre guardaba allí viejos recuerdos que estaban en la casa cuando mi abuela se murió. Había cuadros antiguos, retratos sobre todo; mantelerías y ropa de otra época que siempre nos había dado pena tirar porque algunas de las telas eran de buena calidad y se conservaban en perf…

POETAS MUERTOS

https://youtu.be/g5y2a16aF58

Promesas falsas, abrazos
aplazados en el tiempo,
voces que no responden
a mis lamentos.

Orgullo desmedido, como
una bandera ondeando
al viento.

Recibir, recibir sin dar,
no cabe esa idea
en mi fútil y vano
firmamento.

Las palabras vienen
y van, los versos se
los lleva el viento.

A nadie le contaré
el fraude de
los poetas muertos.

HOMBRES QUE ESCRIBEN POEMAS

Guárdate de hombres
que escriban poemas,
porque hacen daño,
causan penas.

Te envuelven en
palabras hermosas,
hacen magia de
versos, con una frase
te hacen sentir cosas.

Y cuando el poema
se acaba, cuando
el verso se agota
y la tinta no corre
ya por las venas,
al final solo queda
la sangre, oscura y roja,
no importa qué sea
de poeta,
sangre como la tuya
y la mía, sangre espesa
que se mezcla con silencio
y por horas se convierte
en negro veneno.

PAÑO NEGRO

Quizá el tiempo del
silencio ha llegado,
y tienen que secarse
los ríos, derribarse
muros antiguos
y resbalar roja
sangre por mis manos.

Quizá corren vientos
de guerra, y los tambores,
a lo lejos, anuncian
la presencia de extraños.

Puede que alguien
entre en mi casa
una noche, y en
silencio se lleve
mi alma sin que yo
le haga un reproche.

Quizá han llegado
momentos de negros
presagios que
cumplen nada
más salir de
mis labios.

Puede que en mi
corazón sea invierno
aunque el calendario
se vista de verano,
y que nunca más pueda
lucir blancos vestidos
porque a mi viejo
corazón, solo y cansado,
le han prohibido alegrarse
y siempre es preferible,
en ese caso, túnica
de negro paño.

FUEGO PURIFICADOR 62

En una de mis conversaciones con Alvar, en el sótano, me convenció para que le hablase de Marta. A pesar de que no me gustaba hablar a nadie de los sentimientos que me unían a ella decidí que Alvar tenía derecho a saberlo. Al fin y al cabo, él también me había confiado una buena parte de la historia de su vida. Y por primera vez le hablé de cómo amé a Marta desde el momento en que la conocí, cuando yo tenía diez años y ella era una niña de apenas tres. Me gustaba cuando su madre me la confiaba mientras ella y la mía jugaban a las cartas o veían una novela en la televisión. Yo le enseñé a atarse los zapatos, a hablar bien y a contar. Y ella me quería mucho; no daba un paso sin que yo estuviese a su lado. Para mí nunca hubo nadie más; sólo Marta, Marta a todas horas; en mi mente, en mi alma, en cada poro de mi piel. Por eso padecí tanto cuando llegó a la adolescencia y conoció al desgraciado de Lucas de la Vega. Aunque me seguía buscando para que la ayudase con sus deberes o la acompañ…

FUEGO PURIFICADOR 61

—¿Y ahora qué pasa? ¿Qué he dicho esta vez?
Me giré hacia él y apreté los puños contra los muslos para no estamparlos en su cara.
—Pasa simplemente que decides por ti mismo, sin tenerme a mí en cuenta. Piensas que como nuestro primer hijo no llegó a nacer ahora es el momento de intentar tener otro. Y yo soy simplemente el receptáculo adecuado para tus estúpidos genes. Eres un cretino egoísta.
—Y tú una bruja deslenguada-rugió, mirándome desde su imponente altura con ojos enfurecidos. Yo también podría reprocharte que te dejases llevar por la lujuria y no te acordases de nada.
—¿Me estás llamando lujuriosa? ¿A mí? Si fuiste tú quien empezó-le acusé, amenazándole con el dedo. Tú me llevaste a la cama.
—Mentira. Tú fuiste la que entraste en mi habitación detrás de tu estúpido gato. Apostaría a que de alguna manera le obligaste a que se escondiera debajo de mi cama para tener una disculpa. Parece que ese gato y tú tenéis telepatía o un lenguaje propio.
—No necesito disculpas para ac…

FUEGO PURIFICADOR 60

Pero había algo mucho más terrenal que desde la noche anterior me llenaba de desazón. Temía decírselo a Lucas, pero no me quedaba más remedio que hacerlo. No quería que nuestra actual relación se iniciase bajo los auspicios del engaño y el ocultamiento.
—Lucas-le llamé en voz baja.
—¿Sí?
—Hay algo que debes saber, que me preocupa desde ayer y que quiero compartir contigo. No quiero que esta vez nos ocultemos nada.
—Me parece bien-coincidió-. Venga, suéltalo.
—Es que no sé cómo empezar.
—Pues por el principio pequeña. Siempre por el principio. Es la manera más fácil. Tragué saliva y me sequé las manos, sudorosas por los nervios, contra la tela de mi vestido de mezclilla. Me sentía ridícula, como una adolescente desmañada y torpe.
—Lucas, yo no estaba protegida ayer.
Puso cara de no saber de qué le hablaba y maldije para mis adentros a todo el género masculino por su simpleza para ciertas cosas.
—Explícate. No entiendo nada. ¿De qué o de quién debías protegerte?
—Quiero de…

FUEGO PURIFICADOR 59

Puede que lo más sencillo hubiese sido culparle a él de lo que pasó y decir que me sedujo y me hizo caer en el abismo del deseo y la locura de un momento. Pero entre mis muchos defectos no se encuentra el de la mentira. Yo no era una jovencita inocente a la que se pudiese seducir con una mirada o un beso. Sabía muy bien lo que hacía cuando le permití que me desnudase y cuando me dejé llevar por un sentimiento que había intentado esconder durante diez años, con escaso éxito. No había olvidado cómo era hacer el amor con Lucas; más bien me había dormido cada noche soñando con que de nuevo llegase ese momento. Creo que los dos nos sentimos como quien ha estado a dieta durante muchos meses y de repente le permiten que se coma un pastel de crema. El golpeteo de la lluvia contra los cristales y el ruido del viento meneando los árboles del bosque cercano sólo hacían que la sensación de placer de estar rodeada por sus brazos, bajo la seguridad de las amorosas…