30 de septiembre de 2017

ESCRIBO




Escribo, creo, persigo,
a veces me parece que
solo de letras vivo.

¿El alma duele, o
lo que duele, quizá, es
haber nacido?


Nadie responde, mi
casa ahora es enorme
y se ha mostrado en
silencio, como testigo.

Mis ojos no lloran
por lo que han perdido,
tan solo ven la verdad
y lamentan no haberlo
nunca tenido.

Me duelen el
haz y el envés,
me duele la calma
que me ha dado
la espalda, quizá
porque en mía
no la he convertido.

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