Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2017

DE COLORES

Durante mucho tiempo, quizá demasiado, mi vida fue en blanco y negro; y quizá más negro que blanco. Por eso he decidido que, a medida que me hago vieja, quiero que los colores lo pueblen todo.
Seré una vieja achacosa y cada día me costará más moverme y hasta respirar; pero seré una vieja loca y colorida. Nadie me dirá lo que he de ponerme o no, ni tampoco me prohibirán saltar en los charcos con los pies empapados, ni cantar a voz en grito simplemente porque me dé la gana y quiera. ¿Qué por qué lo hago? Porque puedo, simplemente.
Seré una vieja con sombrero, aunque me quede fatal y parezca una seta, y seré una vieja con cuentas de colores al cuello, con zapatos de tacón a pesar de la artrosis, con anillos y pulseras que atrapen los rayos de sol, con flores en el pelo y sombrillas vistosas. Me vestiré como quiera y bailaré con mis amigas en la calle, a nadie rendiré cuentas.
Y cuando la muerte venga a buscarme, que me encuentre riendo, cantando, viviendo.

DE NUEVO POESÍA

Ha vuelto la poesía
a mi vida;
despacio y en silencio,
y yo le dispensado
una suave bienvenida.

No sé si se quedará
o mi casa será
tan solo un nuevo
punto de partida.

Pero incluso si se
marcha de nuevo
aquí la esperaré
vestida de blanco
para darle otra vez,
cuando quiera,
lo que me pida.

Ha llegado sin
armar un gran escándalo,
refugiada en tus ojos,
acariciándome con tus manos,
haciendo que sean alegres
hasta las despedidas.

No tiene los labios
manchados de sangre,
no hay tristeza en
sus letras, tan solo
una muy leve alegría,
esa que se filtra
despacio entre los
huesos y hace que pase,
tenue como un soplo
envolviendo en un tierno
abrazo cada día


VIVIR PELIGROSAMENTE

Seguramente ustedes piensan que los edredones nórdicos se llaman así porque están hechos con el plumón del eider y porque son un invento nórdico para sobrevivir a las bajísimas temperaturas con que han sido, a saber por qué, castigados por el Altísimo. Pues no, siento decepcionarles. Se llaman nórdicos porque cambiar sus fundas, cuando es menester, es trabajo de vikingos. Si, créanme, solo guerreros tan valientes, poderosos y arrojados como ellos son capaces de hacerlo y no morir en el intento. Frente a eso, salir en drakar de saqueo y pillaje y manejar espadas y hachas es pecata minuta y trabajo de nenazas; se lo juro por lo más sagrado.
Algo debo yo tener de vikinga, porque esta mañana he cambiado dos fundas nórdicas y…aquí estoy para contarlo. Aunque a duras penas, no vayan ustedes a creer.
Para añadir drama y complicación al asunto el perro, en lugar de ayudarme, andaba por medio metiendo bulla, ladrando y alborotando. Aunque el pobrecito mío no tiene culpa, hay que ser justos.…