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VIVIR PELIGROSAMENTE




Seguramente ustedes piensan que los edredones nórdicos se llaman así porque están hechos con el plumón del eider y porque son un invento nórdico para sobrevivir a las bajísimas temperaturas con que han sido, a saber por qué, castigados por el Altísimo. Pues no, siento decepcionarles. Se llaman nórdicos porque cambiar sus fundas, cuando es menester, es trabajo de vikingos. Si, créanme, solo guerreros tan valientes, poderosos y arrojados como ellos son capaces de hacerlo y no morir en el intento. Frente a eso, salir en drakar de saqueo y pillaje y manejar espadas y hachas es pecata minuta y trabajo de nenazas; se lo juro por lo más sagrado.
Algo debo yo tener de vikinga, porque esta mañana he cambiado dos fundas nórdicas y…aquí estoy para contarlo. Aunque a duras penas, no vayan ustedes a creer.
Para añadir drama y complicación al asunto el perro, en lugar de ayudarme, andaba por medio metiendo bulla, ladrando y alborotando. Aunque el pobrecito mío no tiene culpa, hay que ser justos. Seguramente pensó, con buen tino, que su madre humana estaba a punto de perecer sepultada entre plumones y telas, y al pobre le entró el pánico de quedarse de nuevo en la calle.
Lo cierto es que la próxima vez tomaré precauciones, porque, aunque ya paso del medio siglo todavía me considero joven para morir. Cuando decida vivir peligrosamente, antes dejaré aviso a los GEOS, la Legión y la Guardia Civil, por si las moscas, y sobre todo por si tienen que venir a rescatarme.
Y cambiaré mi testamento, que ahora que me acuerdo, hay cosas del último que otorgué que no me convencen demasiado. Otra cosa que he anotado para que no se me olvide es que me oigan en confesión, por si a pesar de todo perezco en el intento. Quiero que la muerte me encuentre limpita de pecado. Y me vestiré adecuadamente; nada de ir en pijama y bata zarrapastrosa, como hoy. No, tengan por seguro que pienso ponerme mis mejores galas; tacones y morros pintados. Y bolso, que no se me olvide el bolso, que es muy socorrido llevar lo imprescindible que yo guardo en el bolso para presentar mis respetos a San Pedro; a saber: varios pilots azules del número siete, perfume, cuadernos para escribir, lápices de labios de variados colores, pañuelos de papel, el móvil, las tarjetas de crédito (nunca se sabe si en el Más Allá habrá rebajas en ese momento), tijeras, el destornillador que llevo desde hace años, y ya no me acuerdo para qué, el pasaporte, por si el Cielo queda fuera de la Unión Europea, que nunca se sabe; y creo que no me olvido nada…Si fuese así supongo que me dejarán volver, aunque sea en modo holograma, como Puigdemont.
Y ahora, para curarme del trauma que me ha causado semejante trabajina, me voy a comer a casa de mi Mamá. Necesito que me mimen y me hagan sopitas.

Comentarios

  1. La risa sigue siendo un remedio infalible!! Cuidate, un abrazo muy fuerte !!

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ESPERA

Hemos regresado, amor,
de muchas vidas pasadas,
de amaneceres ocultos
entre brumas que le
daban a la felicidad
la espalda;
de miedos robados al
tiempo, de deseos silentes
que no pronunciábamos en
voz alta.

Y ahora, de la mano,
destejemos embrollos
que a veces nos velan
la mirada,
limpiamos de guijarros
el camino, abrimos
veredas donde antes
solo había zarzas
y montes de espinos
que en las plantas
de los pies
se nos clavaban.

¡Y es tan largo el
camino, amor, que
algunas noches yo
llego a la cama cansada!
Y ansío tus brazos
que me arrullen sin
palabras, quiero
tus dedos recorriendo
mi espalda,
trazando surcos
en mi carne,
abriendo una veta
en mi vientre
como lo hace la azada
en la tierra, en la
hierba la guadaña.

Solo dime que tras
el invierno llegará
la primavera, verde
y blanca, preñada
de flores hermosas,
cargada de nubes
que no huelan a
amenaza.

JOHNNY Y JUNE

“June era mis señales en el camino, me hacía alzarme cuando estaba débil, me animaba cuando estaba desanimado y me amaba cuando sentía solo y desamparado. Es la mujer más grande que jamás he conocido. Nadie más, excepto mi madre, se le acerca”.
Esto es lo que decía Johnny Cash de la mujer de su vida, June Carter. Fue su segunda esposa, pero para él la única mujer que marcó su vida y su camino, y también la que le salvó de perecer en un infierno de drogas y alcohol.
No quiero hablar de él como cantante, todos sabemos que fue una de las leyendas del country, el icono de los presidiarios y tipos duros, y quien mejor supo entenderles y cantarles. También que vestía siempre de negro y saludaba con un parco “Hi, I´m Johnny Cash”. No, quiero hablar del hombre, de la persona tímida y reservada que tuvo una vida complicada y salió a flote con mucha voluntad por su parte y con la ayuda de alguien que le amaba.
Cash y June se conocieron en los escenarios. Ella provenía de una familia que cantab…

PIEZAS ROTAS

Como las piezas rotas de
un juguete desechado,
como las alas arrancadas
de un pájaro enjaulado,
como trozos de hueso
que estaban desencajados,
así, amor,tú yo
nos hemos juntado.

Y de dos realidades
dolidas y amargas
poco a poco y
en silencio,
mezclando risas y lágrimas,
estamos creando un
muevo mundo,
un lugar en donde
ocupe el sitio
principal la Esperanza.

Y a veces daremos pasos
de ciego,
caminaremos en falso,
nos dolerá la espalda
de cargar con un
equipaje que no es
nuestro, que alguien
nos ha ido prestando,
casi de soslayo
y sin dar la cara.

Pero si tus manos me sujetan,
podré, amor, subir la montaña,
llegar sonriente a la meta
y vaciar mi mirada en la tuya,
mientras mis dedos recorren
tu cara.

Y tu risa será mi trofeo,
tus abrazos los que apaguen la
sed de mi garganta,
tu pecho mi refugio,
y tus ojos mi mar
por fin en calma.

CONFÍO

Llévame de la mano
por campos nevados,
hazme ver la luz de
la luna que asoma
entre torres de aurora,
quémame en tus brazos,
déjame oír junto a ti
el mar que asoma
entre los recovecos
de una caracola.

En ti confío, noche
y día, mañana y tarde,
invierno y verano; a tu
lado camino
con el viento
acariciando mi cara,
y cada vez que
te digo que te amo
la bruma del norte
me susurra que avanzamos
despacio, que el camino
es arduo, pero merece
la pena pararse a labrarlo.


PALABRA

Poco hace falta;
una luna desnuda
que en la noche se alza,
un silencio entre líneas
pintadas, la radio que suena
con asesinos en serie, con
extrañas amenazas...
Un rayo de luz que
me baña las manos
abandonadas, manos triste
que no tocan nada.

Tal vez, amor, todo
es triste y oscuro
ahora que hablas.

Pero a mi me basta
una sola palabra,
tan solo una,
dicha en voz baja.

Y entonces el sol
brilla como si
estuviera naciendo
la mañana.

Ha amanecido de pronto,
la noche ha hecho
la maleta al país
del Olvido, mis manos
se visten de esperanzas
aladas; me cubro de risa
de nuevo, y mi corazón,
amor, vuelve a ser, como
siempre, tu cama.