Ir al contenido principal

FRAGMENTO 2


Y al día siguiente, después de haber llevado a Ana al Instituto, decidió ir a desayunar con su suegra. La encontró ya perfectamente vestida y maquillada. Admiraba a las mujeres que desde buena mañana aparecían vestidas ya como para tener una audiencia con el Rey o el Papa. Ella, si no tenía planeado salir de casa solía ir todo el día con pintas de zarrapastrosa, y tan solo, como concesión a la higiene, desechaba el pijama de la noche para ponerse otro limpio. No era capaz de escribir bien vestida, las ideas no le llegaban.
Matilde se alegró de ver a su nuera. Siempre se habían llevado bien y le había sido más fácil comunicarse con ella que con su propio hijo.
—Supongo que habrán venido a verte-le dijo Isabel. Sin referirse a nadie, ambas sabían que estaba hablando de la Policía.
—Ayer por la tarde. Un hombre pelirrojo, muy alto y con una cicatriz atravesándole la cara, y un muchachito imberbe con una libreta en la que iba anotando a saber qué tonterías.
—Sí, los mismos que han estado en casa. El pellirrojo me saca de quicio. ¡Qué hombre tan horrible!
La anciana le sirvió café y aprovechó para mirarla de reojo. Se notaba por sus ojeras oscuras que no había dormido mucho, y seguramente había estado fumando sin control, porque le temblaban ligeramente las manos y apuraba el café como si le fuese la vida en ello. Se notaba que estaba nerviosa.
—¿Tú crees de verdad que alguien le ha envenenado?
Matilde demoró la respuesta mientras ponía azúcar en el café y removía cuidadosamente.
—No tiene mucha importancia lo que tú y yo creamos. El hecho es que parece ser que tienen pruebas, con lo cual debe ser cierto. Aunque también a mí se me hace difícil de entender. ¿Quién podría odiarle tanto como para matarle?
—No tengo ni idea. Aunque esta noche he pensado que quizá el marido de esa enfermera que viajaba con él podría haberse enterado del lío y…
No la dejó que terminase la frase.
—No creo que Álvaro tuviese una amante. Eso no va con su carácter. Era demasiado egoísta y cómodo hasta para eso.
Isabel se mordió los labios, pensativa. Era normal que su madre le defendiese. Pareciese que Matilde pudiese entrar de lleno en la cabeza de su nuera, porque volvió a hablar tocando ligeramente su mano.
—Ya sé lo que piensas. Que es normal que saque la cara por mi hijo. Pero créeme, no lo hago por eso. Verás-empezó, con voz algo cansada, no digo que Álvaro te haya sido siempre fiel.
—Hacía mucho tiempo que dormíamos separados-la interrumpió la nuera.
—Me imaginaba algo semejante. Y no me preguntes por qué. El nada me contó, por supuesto; pero en realidad nunca os vi como a una pareja enamorada. Ni siquiera al principio.
Jugueteó un poco con la servilleta, no sabiendo qué contestarle. Nunca había pensado que fuese tan obvio que Álvaro y ella estaban distanciados.
—Pero ¿Sabes que no le imagino con una amante fija? Tu marido y mi hijo-dictaminó-era perezoso en lo emocional hasta para eso. Tiene que haber una explicación lógica para la presencia de esa mujer en su coche.
Se encogió de hombros.
—En realidad, Matilde, no es que me importe mucho. Quiero decir que no es como si le amase y me hubiese traicionado. Quería a Álvaro, es imposible no querer a alguien con quien has estado más de diez años; pero no estaba enamorada de él. Y si me dolió lo de esa mujer fue sobre todo por la humillación pública. No es agradable tener a toda la ciudad comentando sobre tu vida.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

JOHNNY Y JUNE

“June era mis señales en el camino, me hacía alzarme cuando estaba débil, me animaba cuando estaba desanimado y me amaba cuando sentía solo y desamparado. Es la mujer más grande que jamás he conocido. Nadie más, excepto mi madre, se le acerca”.
Esto es lo que decía Johnny Cash de la mujer de su vida, June Carter. Fue su segunda esposa, pero para él la única mujer que marcó su vida y su camino, y también la que le salvó de perecer en un infierno de drogas y alcohol.
No quiero hablar de él como cantante, todos sabemos que fue una de las leyendas del country, el icono de los presidiarios y tipos duros, y quien mejor supo entenderles y cantarles. También que vestía siempre de negro y saludaba con un parco “Hi, I´m Johnny Cash”. No, quiero hablar del hombre, de la persona tímida y reservada que tuvo una vida complicada y salió a flote con mucha voluntad por su parte y con la ayuda de alguien que le amaba.
Cash y June se conocieron en los escenarios. Ella provenía de una familia que cantab…

¿POR QUÉ ESCRIBO?

Hace poco me preguntaba para qué escribir. Hoy quiero saber por qué escribo, cual es el motivo que me lleva a esto que hago a diario. Desde hace ya mucho tiempo sé que así como hay gente que necesita, para sentirse bien, hacer deporte, o cantar, o bailar, o coser… yo necesito escribir. Pero además, pensando y analizando muchas cosas me he dado cuenta de que para mí el escribir se ha convertido, además de en una importante terapia, en un acto de poder y de soberbia.
Si…mal que me pese reconocerlo, es así. Yo no soy por naturaleza una persona a quien le guste mandar o controlar. Tampoco me gusta estar del lado contrario; es decir, odio que alguien me diga lo que tengo que hacer. Mi lema siempre ha sido “vive y deja vivir”. Pero esto de escribir tiene tanto encanto porque me permite jugar, por un momento, a ser Dios.
Cuando escribo una novela o narro un cuento, no importa la extensión de lo que escriba, estoy creando personajes, dando vida, interviniendo como mano ejecutora en la cade…

ESPERA

Hemos regresado, amor,
de muchas vidas pasadas,
de amaneceres ocultos
entre brumas que le
daban a la felicidad
la espalda;
de miedos robados al
tiempo, de deseos silentes
que no pronunciábamos en
voz alta.

Y ahora, de la mano,
destejemos embrollos
que a veces nos velan
la mirada,
limpiamos de guijarros
el camino, abrimos
veredas donde antes
solo había zarzas
y montes de espinos
que en las plantas
de los pies
se nos clavaban.

¡Y es tan largo el
camino, amor, que
algunas noches yo
llego a la cama cansada!
Y ansío tus brazos
que me arrullen sin
palabras, quiero
tus dedos recorriendo
mi espalda,
trazando surcos
en mi carne,
abriendo una veta
en mi vientre
como lo hace la azada
en la tierra, en la
hierba la guadaña.

Solo dime que tras
el invierno llegará
la primavera, verde
y blanca, preñada
de flores hermosas,
cargada de nubes
que no huelan a
amenaza.

CONFÍO

Llévame de la mano
por campos nevados,
hazme ver la luz de
la luna que asoma
entre torres de aurora,
quémame en tus brazos,
déjame oír junto a ti
el mar que asoma
entre los recovecos
de una caracola.

En ti confío, noche
y día, mañana y tarde,
invierno y verano; a tu
lado camino
con el viento
acariciando mi cara,
y cada vez que
te digo que te amo
la bruma del norte
me susurra que avanzamos
despacio, que el camino
es arduo, pero merece
la pena pararse a labrarlo.


PALABRA

Poco hace falta;
una luna desnuda
que en la noche se alza,
un silencio entre líneas
pintadas, la radio que suena
con asesinos en serie, con
extrañas amenazas...
Un rayo de luz que
me baña las manos
abandonadas, manos triste
que no tocan nada.

Tal vez, amor, todo
es triste y oscuro
ahora que hablas.

Pero a mi me basta
una sola palabra,
tan solo una,
dicha en voz baja.

Y entonces el sol
brilla como si
estuviera naciendo
la mañana.

Ha amanecido de pronto,
la noche ha hecho
la maleta al país
del Olvido, mis manos
se visten de esperanzas
aladas; me cubro de risa
de nuevo, y mi corazón,
amor, vuelve a ser, como
siempre, tu cama.