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Mostrando entradas de mayo, 2018

TU LOBA

Solo dos, pero somos manada.
Hemos emprendido juntos
un viaje en busca
de la luz, y soy
la loba que camina
a tu lado, la
que te sigue sin preguntar,
la que en ti se apoya
y quien también, a veces,
puede ayudarte a caminar.

Juntos cazamos sueños,
atamos deseos robados
a las nubes, subimos
colinas y bajamos
senderos,siguiendo
esa luna blanca y
preñada de besos, la misma
que tantas noches nos
ilumina trazando de
sangre y amor en nuestro
cuerpo regueros.

La misma que se abre paso
entre sombras inciertas
y nos ayuda a robarle
tiempo a la vida y vivir
cada segundo sin miedo.

Soy la loba que te sigue,
la que te cura las heridas,
la misma que después
de la cacería en ti,
buscando calor, se cobija

UNA CÁRCEL SIN BARROTES 17

EL PODER CURATIVO DE LAS LETRAS

Durante las tres semanas siguientes Elena se encerró a cal y canto y se dedicó tan solo a escribir, a dar largos paseos cuando ya había anochecido, y a dormir. Tenía necesidad de dormir sin pesadillas y hacía años que no lo conseguía. También había pensado mucho en Andrés, recordando la breve vida, si es que se podía llamar de ese modo, que habían compartido.
La sombra nefasta de Enrique iba desapareciendo poco a poco de la casa. Mando pintar de nuevo todas las habitaciones, de color vainilla. Y cambió los muebles de la cocina, además de eliminar el alicatado blanco. Ahora se parecía más a la de su infancia y no al laboratorio en que su marido la había convertido. Las obras no la molestaban para escribir porque solía hacerlo en el jardín y para evitar los ruidos se ponía cascos y escuchaba música.
Una semana antes del tiempo estipulado tenía la novela terminada y se la envió a Mateo por correo electrónico. Sintió lo mismo que cuando estudiaba y termina…

EXTRAÑO AMOR

Cuando le conoció no vio nada extraño en él, salvo que le gustaban sus ojos y, sobre todo, como la miraba. La hacía sentirse bien, importante, apreciada. Era un lunes de abril, un día inusitadamente caluroso y amable en aquel clima tan cambiante y húmedo. Recordaría luego que, al despedirse, él le había recolocado el pelo. Sus dedos eran suaves y sintió una especie de descarga eléctrica al notar su contacto.
Volvieron a verse el jueves de la misma semana, y sin haberlo planeado, se acostaron. No había misterio alguno en ello, los dos eran personas adultas, de cierta edad ya, y ninguno estaba para perder el tiempo.
Él pensó que podría mantener su secreto; pero se dio cuenta de que había sido muy optimista; debió haber pensado que con ella alcanzaría el punto máximo de placer; estaba hecha a su medida y parecía haber sido diseñada por una ignota deidad para darle lo que siempre había estado buscando. Nunca olvidaría el gesto de sorpresa y también de horror cuando se dio cuenta de que…

AULLANDO A LA LUNA

He arrastrado mis pies
descalzos por rastrojos
encendidos, hirientes
de dolor, y también, ya ves,
de desafío.

He sentido los dientes
de la soledad horadando
mi carne, dejando
regueros ardientes
de preguntas sin sentido,
de noches despiertas
y mañana de bruma,
en un universo lejano y perdido.

Me han visitado mil
fantasmas de acero que,
cada media hora,
apuñalaban mi alma
y me arropaban entre
mullidas capas de
pesadillas oscuras.

Y una tarde de
otoño, al abrigo de torres
de piedra y losas
cargadas de Historia,
me envolviste en un
manto de calma
que vino a borrar
todas mis preguntas
lanzadas al viento
cortante y frío.

Y caminamos juntos,
tan solo nos detenemos
para aullar a la luna,
dejando atrás lágrimas
de cristales rotos y días
de amarga y triste fortuna.