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Mostrando entradas de noviembre, 2018

PERDEDORES

Canto al perdedor,
al que no tiene nada,
aquel a quien todos
dan la espalda,
al que en todo
se equivoca y aun así
sigue haciendo
lo que le da la gana.

Estoy con quien
ha sido engañado
y vencido,con el que
no se rinde a pesar
de lo mal vivido.

No quiero ganadores,
odio al triunfador
que mira la vida
envuelto en soberbia,
aquel que vende
humo y respira
dinero, al que
con fuego fatuo
alimenta su ego.

POESÍA

Miro la vena azul
de mi muñeca,
azul de cielo, de vida.
de sangre roja que
se hace azul mediante
no sé qué maravilla.

Me toco la garganta,
me late a rienda suelta
la vida.

El sol me acaricia
la cara, una nube de algodón
hace que sonría.

Me traspasa la piel
el aullido del lobo,
poco a poco se me
abre una herida
que no duele,
una herida que
te ata a mi nombre,
que me acaricia.

Y mis dedos se deslizan
en este papel, quizá
solo buscan
una salida.
o tal vez, por
breves horas,
ha regresado
la Poesía.

MUERTE PROGRAMADA

¡Qué gran cosa es morirse con todo arreglado! Una se muere mucho mejor, ¡dónde va a parar! Hay días en que parece que nos ha tocado un ángel y todo va sobre ruedas, como si los hados se conjurasen para hacer las cosas más fáciles. Eso me ocurrió la semana pasada, concretamente el lunes, cuando volvía de la compra. Yo ya no soy lo que era, y a los noventa años doy gracias a Dios por poder arrastrar el carrito con las cuatro cosas que necesitamos para el día a día; pero a veces se me hace duro subir la cuesta que lleva a mi casa. Por fortuna una muchacha muy guapa, de pelo negro como el ala de un cuervo y toda ella vestida de ese color se acercó para ayudarme, y ya de paso, nos dimos conversación. Lo cierto es que me di cuenta de que sus ojos eran algo extraños; demasiado negros y brillantes, como basalto congelado. Cuando llegamos a la puerta me tocó el antebrazo, con una mano tan fría que me estremecí.
—¿Se acuerda de que en su último cumpleaños pidió como deseo que la Muerte no la…