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Mostrando entradas de noviembre, 2018

MUERTE PROGRAMADA

¡Qué gran cosa es morirse con todo arreglado! Una se muere mucho mejor, ¡dónde va a parar! Hay días en que parece que nos ha tocado un ángel y todo va sobre ruedas, como si los hados se conjurasen para hacer las cosas más fáciles. Eso me ocurrió la semana pasada, concretamente el lunes, cuando volvía de la compra. Yo ya no soy lo que era, y a los noventa años doy gracias a Dios por poder arrastrar el carrito con las cuatro cosas que necesitamos para el día a día; pero a veces se me hace duro subir la cuesta que lleva a mi casa. Por fortuna una muchacha muy guapa, de pelo negro como el ala de un cuervo y toda ella vestida de ese color se acercó para ayudarme, y ya de paso, nos dimos conversación. Lo cierto es que me di cuenta de que sus ojos eran algo extraños; demasiado negros y brillantes, como basalto congelado. Cuando llegamos a la puerta me tocó el antebrazo, con una mano tan fría que me estremecí.
—¿Se acuerda de que en su último cumpleaños pidió como deseo que la Muerte no la…